Hasta octubre de 2023, Latam Airlines nunca había volado a Atlanta, Estados Unidos. Y la estadounidense Delta Air Lines, por su parte, llegaba a Latinoamérica, pero con una cantidad reducida de frecuencias y destinos. El punto de quiebre fue la firma de un joint venture (JV) en 2022, que –ad portas de su aniversario número cuatro– el vicepresidente comercial de Latam, Ramiro Alfonsín; y el presidente de Delta Internacional, Alain Bellemare, calificaron como “éxito total”, tanto así que el canadiense aseguró a DF que “está ganando tracción más rápido que cualquier otro joint venture que hayamos visto”.
El acuerdo involucra a diez países: Brasil, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Uruguay, Ecuador, Argentina, Estados Unidos y Canadá. Entre ellos, ambas aerolíneas funcionan bajo la premisa de “integración total” de cara al pasajero, lógica con la que en estos cuatro años han operado 28 rutas conjuntas y transportado a más de 17,4 millones de viajeros en 83 mil vuelos.
Pese a que el JV se oficializó en 2022, la alianza entre ambas nació en 2019 con un acuerdo que incluyó la entrada de Delta a la propiedad de Latam, donde hoy tiene 10,57%. Según cuenta Alfonsín, venían buscando un socio “con el que pudiéramos ofrecer una conectividad única tanto en Estados Unidos como en Canadá”. Y el acuerdo, dice, “nos dio exactamente eso: en estos cuatro años hemos aumentado, en conjunto, nuestra capacidad en un 31%, una cifra muy impresionante”.
De cara al negocio, el JV implica un acuerdo de inmunidad antimonopolio, con el que pueden discutir sobre crecimiento de capacidad, estrategia y precios. Bellemare precisa que comparten las utilidades generadas y que “hay una fórmula, pero lo importante es la forma en la que lo estamos haciendo, que nadie más en la industria ha adoptado. Por eso tenemos una alineación perfecta y queremos asegurarnos de tomar las decisiones correctas para el negocio y los accionistas”.
“Cuando a las empresas y a la economía les va bien, es bueno para nuestro negocio. Y creo que, como tendencia, esto va a seguir creciendo”, dijo Bellemare, de Delta.
Demanda sólida
El cuarto aniversario del JV coincidió con un año particular para la industria, que ha tenido que navegar constantes alzas en el precio del jet fuel. Ante este escenario, Alfonsín asegura que la demanda en Sudamérica “es fuerte”.
“Vemos exactamente lo mismo”, complementa Bellemare: “La economía de EEUU es muy fuerte; y además, después de la pandemia, vemos que la gente pasó a querer vivir experiencias. Ese es otro motor de esta fuerte demanda”.
Dicho eso, Alfonsín añade que miran “muy de cerca” todas las rutas que operan en términos de flujos de caja con el objetivo de realizar ajustes en aquellas con menor demanda y cumplir con sus metas propuestas, las que contemplan un crecimiento de entre un 8 y un 10% para el cierre de 2026.
Los ejecutivos también descartan que el cambio en políticas migratorias en Estados Unidos haya afectado su flujo de pasajeros. Pese a que a comienzos de año vieron “cierta inquietud en los clientes”, dice Alfonsín, “hoy diría que es una preocupación menor”. De todas formas, precisa que hay algunos países que están más “cautelosos” al momento de viajar a ver amigos y familiares, “pero es más hacia el norte de Sudamérica”.
Desde Delta, en tanto, Bellemare coincide en que el tema ha traído más bien “ruido” al sistema. “Dicho eso, ajustamos nuestra comunicación a los clientes para que pudieran estar preparados sobre algún cambio, pero los procesos ya se ajustaron y afinaron. No fue nada muy significativo”, afirma.
Alza segmento corportativo
Bellemare asegura que el JV “ha crecido muy rápido”. “Hemos sumado rutas (nueve), aviones y hoy estamos volando a Santiago nuestro avión más grande, el Airbus A350, algo que no haríamos sin una alianza con Latam”, afirma.
En esta línea, destacan la incorporación del segmento de carga al acuerdo en 2024, el que viene aumentando en 16% año a año. Desde la vereda de Delta, precisa Bellemare, “Latam nos ayudó a elevar la vara en este negocio y a hacerlo crecer”.
Otro gran “motor” de la alianza es el negocio del segmento corporativo, cuya performance viene incluso superando la de la demanda estándar. Entre 2023 y 2025, según cifras de Delta y Latam, las reservas de este tipo de pasajeros crecieron en un 30%. Al respecto, Bellemare afirma que han logrado posicionarse como líderes en este segmento. “Cuando a las empresas y a la economía les va bien, es bueno para nuestro negocio. Y creo que, como tendencia, esto va a seguir creciendo”, proyecta.
Habiendo detectado que las “expectativas de los clientes están subiendo” -dice Alfonsín– y la demanda por productos sofisticados está creciendo, ambas aerolíneas invierten en mejorar su oferta premium, tanto a bordo (como con la instalación de wifi) como en los aeropuertos.
De momento, además, Latam prepara la llegada en 2027 de aviones XLR que permitirán aumentar frecuencias y capacidades del JV.