El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, está evaluando si dejar el gobierno de Donald Trump, según personas familiarizadas con el asunto, mientras considera sus próximos pasos tras la contundente derrota de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato de esta semana.
Rubio y sus asesores están analizando opciones para su futuro, según las fuentes, que pidieron no ser identificadas por tratarse de deliberaciones internas. Aún no ha tomado una decisión sobre si renunciar a sus cargos como máximo diplomático de Estados Unidos y asesor de Seguridad Nacional, y no existe un calendario para una posible salida.
Rubio ha conversado con funcionarios de la Casa Blanca sobre la posibilidad de dejar sus cargos y le han pedido que permanezca en ellos, señalaron algunas de las fuentes. El Departamento de Estado negó que estuviera considerando renunciar.
“Esta es una noticia falsa completa y absoluta, basada en la palabra de fuentes anónimas, propia de un tabloide”, afirmó Dylan Johnson, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales. “El secretario no ha hablado sobre dejar su cargo y seguirá sirviendo con orgullo en el gobierno del Presidente Trump mucho después de que esta noticia falsa quede al descubierto como otro engaño sin fundamento”.
La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
No es inusual que los miembros del gabinete y los altos funcionarios dejen un gobierno cuando entra en su fase final de mandato, especialmente después de sufrir una importante derrota en las elecciones de mitad de período, como ocurrió con los republicanos esta semana. Una salida antes de enero permitiría al Presidente Donald Trump nominar a un reemplazante de Rubio antes de que los demócratas asuman el control del Senado.
Los demócratas en el Congreso, ahora con mayores atribuciones, planean investigar una serie de iniciativas de la Casa Blanca, incluidas aquellas en las que participó Rubio, como los ataques contra embarcaciones presuntamente utilizadas para el narcotráfico en el mar Caribe y la política del gobierno hacia Venezuela. Se espera que cualquier candidato nominado por Trump enfrente un escrutinio aún mayor.
Rubio, exsenador por Florida, pasó de ser un rival de Trump en las primarias presidenciales republicanas de 2016 a convertirse en uno de sus asesores de mayor confianza. Rubio y el vicepresidente JD Vance han sido mencionados frecuentemente como posibles candidatos para heredar el liderazgo del partido y buscar la nominación republicana en 2028.
Una de las interrogantes es si renunciar ahora le permitiría a Rubio tomar suficiente distancia de la profundamente impopular guerra con Irán. El enojo de los votantes por el conflicto fue una de las razones de la derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato. Rubio ha defendido reiteradamente la decisión de lanzar los ataques, aunque también ha intentado mantener distancia del conflicto.
Rubio podría regresar al sector privado y prepararse para una candidatura presidencial después del ciclo electoral de 2028, según algunas de las fuentes. Durante su campaña presidencial de 2016, Rubio bromeó sobre la posibilidad de convertirse algún día en comisionado de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, su sigla en inglés). El contrato del actual comisionado, Roger Goodell, no termina hasta 2031.
Varias personas cercanas a Rubio han señalado que podría decidir mantenerse al margen de una complicada disputa interna del partido por suceder a Trump, especialmente si Vance se presenta como candidato. A diferencia de otros integrantes del gabinete de Trump, Rubio ha recibido un sueldo del gobierno durante décadas y no es rico. Rubio ha sugerido reiteradamente que Vance sería el mejor candidato y ha eludido las preguntas sobre su propio futuro.