Tras los comicios de este domingo, Flávio Bolsonaro no solo consiguió una sólida posición para disputar la Presidencia en el balotaje del 25 de octubre frente a Luiz Inácio Lula da Silva, sino que el bolsonarismo también logró un contundente avance en el Congreso. El Partido Liberal (PL) eligió a 19 de los 54 senadores que estaban en disputa y contará con 28 de los 81 escaños de la Cámara Alta a partir de 2027. Entre los triunfos estuvieron los de la exprimera dama Michelle Bolsonaro, elegida senadora por el Distrito Federal, y de Carlos Bolsonaro, hermano del candidato presidencial, quien obtuvo un escaño por Santa Catarina.
Para Mayra Goulart, cientista política y profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), el resultado representa una clara “victoria” para el bolsonarismo, que, a su juicio, ha sabido interpretar mejor el malestar de la sociedad brasileña y las nuevas formas en que amplios sectores de la población se informan y se relacionan con el mundo a través de las tecnologías.
Respecto de la nueva configuración del Congreso, Goulart advierte en conversación con DF que uno de los principales focos estará en sus implicancias para la disputa entre el bolsonarismo y el Supremo Tribunal Federal (STF). Un eventual Gobierno de Bolsonaro no solo contaría con un Senado considerablemente más favorable, sino que tendría la posibilidad de proponer nuevos ministros del máximo tribunal, en momentos en que la relación entre ambos sectores se ha convertido en uno de los principales ejes de tensión de la política brasileña.
“La izquierda que intenta existir en una sociedad neoliberal no consiguió cumplir sus promesas. Entonces quedó muy desacreditada ante la población”.
- ¿Qué dicen los resultados sobre el estado de ánimo de la sociedad brasileña? ¿Estamos ante un voto particularmente favorable a Bolsonaro o más bien ante un voto de rechazo al gobierno de Lula?
- Es un voto de rechazo contra todo. Es una expresión de una insatisfacción generalizada que no es solo contra la figura de Lula. Muy por el contrario, creo que si hubiese sido otro nombre de izquierda, un nombre más intelectualizado, los resultados habrían sido aún peores.
Creo que es un resentimiento generalizado contra un mundo en el que las aspiraciones y los deseos no pueden ser alcanzados.
- ¿Cómo ves la segunda vuelta? El mercado ya está incorporando una triunfo de Bolsonaro el 25 de octubre. ¿Qué tan seguro es ese escenario?
- Creo que será muy difícil que cambie lo que vimos en primera vuelta. Nunca hubo en Brasil un cambio grande en la segunda vuelta.
Hay un pequeño margen en la abstención y en los candidatos más pequeños: Augusto Cury y Ronaldo Caiado, que quedaron en tercer y quinto lugar en el resultado de las elecciones. Creo que son de derecha, pero muchos de los votos que podrían haber sido concedidos a Flávio Bolsonaro ya fueron hacia él. Entonces, lo que quedó son electores que son muy resistentes a Bolsonaro. Creo que Lula puede sacar algunos votos de estos candidatos.
- ¿La elección legislativa consolida al bolsonarismo como la principal fuerza de la derecha brasileña, incluso sin Jair Bolsonaro en la papeleta?
- Sí. El resultado de las elecciones legislativas expresaron una predilección por candidatos de extrema derecha. No de derecha, no de lo que llamamos partidos fisiológicos de centro, sino de extrema derecha.
Eso es una victoria para el bolsonarismo. Significa que la población sigue conectada con el extremismo, con las redes que son hegemonizadas por Bolsonaro.
- ¿Qué implicancias tendría para la gobernabilidad una eventual Presidencia de Bolsonaro acompañada por un Congreso mucho más favorable a la derecha?
- Lo más relevante será el punto de tensión con el Supremo Tribunal Federal. Flávio Bolsonaro podría indicar cuatro ministros y tener con eso la mayoría. Además, teniendo el Senado, podría impulsar un proyecto de impeachment de ministros del Supremo. Entonces se abre mucha tensión entre el gobierno y el Poder Judicial.
- ¿En qué posición deja esta elección al Partido de los Trabajadores y a la izquierda dentro de la política brasileña?
- Tienen que reflexionar sobre su desconexión con las clases populares y con sus preferencias. Hay que reinventarse. La izquierda está oyendo poco, está más preocupada de hablar que de oír.
La desconexión es con este pueblo que se informa de manera diferente, que conoce el mundo de manera diferente. La izquierda es muy analógica. Trabaja con una idea de pueblo, una idea de clase trabajadora que ya no existe.
La izquierda que intenta existir en una sociedad neoliberal no consiguió cumplir sus promesas. Entonces quedó muy desacreditada ante la población.
- ¿Cómo logra el bolsonarismo interpretar mejor al pueblo brasileño?
- Porque captura su insatisfacción. Aunque no dé propuestas concretas, habla a su insatisfacción.
- Si Lula no es reelecto Presidente, ¿cómo ves su futuro y el de la izquierda?
- Lula seguirá siendo un símbolo de la izquierda y de un camino más conectado con las clases populares. Eso es lo que Lula representa. Pero no creo que intente competir en una próxima elección. Puede liderar la oposición a Flávio.
- ¿Qué lectura hace a nivel sudamericano, con un giro a la derecha que se fortalecería con el recambio en su mayor economía regional?
- Un debilitamiento de las instancias de cooperación y de integración regionales de carácter político, más autonomistas, y un favorecimiento de las relaciones bilaterales y de una postura de mayor adhesión a la potencia hegemónica, Estados Unidos.
- ¿Los BRICS perderán protagonismo en Brasil?
- Creo que sí.