Cultura

Cómo será ir al cine en la nueva realidad

Tras 11 meses de inactividad que les reportó millonarias pérdidas, decenas de cines abrieron sus puertas a lo largo del país. Con salas limitadas y una cartelera comprimida, esta es la crónica de ese día en que volvió la luz a la pantalla grande.

Por: Mateo Navas García | Publicado: Domingo 21 de febrero de 2021 a las 04:00 hrs.
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14:00 del jueves 18 de febrero. Las puertas del Cinemark Alto Las Condes abren lentamente mientras funcionarios del recinto aplauden. Luego de 11 meses de paralización, la industria de los cines chilenos despertó de su película de terror, que les generó pérdidas millonarias y desvinculaciones masivas. Durante 2020, el rubro cinematográfico perdió más de US$ 32.000 millones a nivel global.

El público presente espera pacientemente el momento. La mayoría son niños acompañados de sus padres y cinéfilos que se habían guardado para ver las películas "como debe ser", dice un asistente. Varios llegan con su entrada en el celular, otros deciden comprarla en tótems virtuales y las personas de tercera edad se acercan a la boletería física.

Un ruido grave recorre todos los rincones de la Sala XD de Cinemark. Y luego viene una luz. El proyector muestra en la pantalla la primera imagen: un video con el protocolo sanitario del recinto, seguido por trailers de las películas que pronto llegarán al país.

En la sala hay aproximadamente 35 personas. Todos llegaron con mascarillas, pero ahora, sentados en sus butacas, una cantidad importante de ellos se la quita pese a estar prohibido en el protocolo sanitario.

Aparecen los primeros cuadros de Tenet en la pantalla. No es fortuito que esta película sea la obra insignia para retomar la actividad cinematográfica chilena. El largometraje de Christopher Nolan —una producción de US$ 225 millones y que logró ser el quinto film con más recaudación durante 2020— calza con los mayores atributos de un cine: sonidos envolventes, montaje complejo, escenas de acción y una banda sonora cautivante.

La película empieza y la actividad de los exhibidores también, que esperan no volver a cerrar sus puertas. Al menos, no por ahora.

"Fue un año prácticamente cerrado. Ha sido muy difícil. Como industria cinematográfica nos hemos visto tremendamente afectados. No solo los exhibidores de cine, sino también los distribuidores, porque trabajamos en conjunto". Así evalúa Karina Ventura, gerente comercial de Cinemark, el año que acaba de pasar. Y añade: "Los primeros meses también fueron muy complejos porque nuestros cines no podían operar con normalidad a raíz del estallido social".

A principios de 2020 las salas chilenas proyectaron registrar 31 millones de admisiones, una cifra récord que superaba, por primera vez, la barrera de los 30 millones de entradas vendidas. Sin embargo, llegaron a los 4.800.000, suma que acumularon hasta el 19 de marzo, cuando el Ministerio de Salud ordenó el cierre de todos los cines, teatros y lugares análogos a nivel nacional.

Desde la industria no entregan datos sobre cuántos trabajadores fueron inscritos en la Ley de Protección al Empleo, sin embargo, conocedores del rubro afirman que fueron miles.

Todo esto generó pérdidas por más de US$ 110 millones de dólares, según la Cámara de Exhibidores Multisalas de Chile (CAEM). "Esto ha llevado a las cadenas a un punto de riesgo de cierre definitivo. El 2020 ha sido un año irremediablemente perdido y podría pasar a la historia como el año de la debacle", mencionaron en un informe publicado en enero de 2021.

En medio de la crisis, el 7 de septiembre, el único accionista de Cinépolis —exHoyts—, Roundrock Invest, elevó el capital de la compañía en $ 13.335 millones para enfrentar la paralización de las actividades. El country manager de la región andina de la empresa, Carlos Martínez, cuenta que las pérdidas de la industria chilena, por concepto de ventas, estuvieron en torno a los US$ 230 y US$ 250 millones: "El flujo de caja está muy restringido y ahora los gastos en la reapertura se incrementan. El primer semestre será difícil".

Las millonarias pérdidas obligaron al gremio a reinventarse. A finales de octubre lanzaron una plataforma de cine on-demand llamada Cining, que permitía visualizar, desde la casa, los estrenos de Hollywood. La iniciativa, dicen conocedores, funcionó bien pero fue solo un piloto. No lograron tener una rentabilidad importante para hacer frente al cierre de los locales. Sin embargo, afirman que les sirvió para adelantarse a "la guerra contra los gigantes del streaming" que es inevitable en la industria.

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El protocolo queda claro a los pocos minutos de estar en un cine. Control de temperatura, distanciamiento obligatorio de las butacas, superficies sanitizadas, horarios diferidos y renovación periódica del aire durante la función, son algunas de las medidas que los recintos han adoptado para evitar casos de contagio. Todos los espectadores están —por lo menos en teoría— con la mascarilla puesta, la cual solo se saca para comer y tomar.

Los cines que están ubicados en comunas en fase 3 pueden albergar solo 50 personas en una sala, mientras que los que se encuentren en fase 4 pueden recibir a 100 asistentes. Los pasillos de Cinemark tienen infografías de lavado de manos y prohibición de ingresar alimentos adquiridos fuera del local. Un puñado de trabajadores recorren, sanitizan superficies y chequean que los asistentes respeten el protocolo sanitario. De las 12 salas que existen en este recinto, solo siete están abiertas, ya que buscan, según los ejecutivos de la compañía, una apertura lenta y segura.

El cine está lleno de posters de películas que también sufrieron el impacto de la crisis sanitaria: 007: Sin tiempo para morir, Mujer Maravilla 1984 y Black Widow son solo algunas de las producciones que se tuvieron que aplazar. "Yo me estaba preparando en marzo pasado para ver la nueva película de James Bond que iba a salir en abril de 2020, pero llegó la pandemia y todo se retrasó", dice un espectador. La nueva película de Daniel Craig se estrenará, según la productora MGM, en abril de 2021 y los ejecutivos de las compañías exhibidoras buscan que sea la película "definitiva" para reactivar el negocio.

El renacer de los cines, como dicen algunos ejecutivos, llegó tarde porque existieron profundas diferencias entre las autoridades sanitarias y las empresas exhibidoras.

En junio, recibieron un protocolo desde el Ministerio de Economía que permitía una eventual reactivación del sector. Todos estaban felices y preparando el "plan retorno". Sin embargo, días más tarde, todo se frenó al recibir otro documento que prohibía la ingesta de alimentos y bebidas en las salas. Esa modificación no cayó bien en el gremio —así, han comentado, el negocio no da— y decidieron echar pie atrás y esperar a abrir con todas las de la ley.

Al mes siguiente, con el Plan Paso a Paso, el gobierno autorizó la apertura de los recintos solo en Fase 4, lo que tampoco gustó en el rubro porque seguía la prohibición de la comida. "Es una experiencia completa, no podían pretender que abriéramos solo las salas", cuenta un ejecutivo de la industria.

Desde ese momento la CAEM empezó a trabajar con las autoridades. El 27 de octubre se juntaron con el ministro de Economía Lucas Palacios para aclarar ese punto y tres días después se reunieron con el subsecretario de Cultura, Juan Carlos Silva, para seguir discutiendo el protocolo.

La reactivación tardó en llegar, pero finalmente se concretó en febrero, justo cuando se cumplían once meses de cierre. "Al Ministerio de Economía le hicimos ver que el modelo de negocio de los cines estaba ligado al consumo de alimentos. Se hizo un trabajo de seguimiento que terminó dando frutos", afirma Carlos Martínez de Cinépolis.

"Tenemos que tratar de operar en condiciones rentables. Lo que no puede pasar es que sea más caro abrir un cine. Es bien importante desarrollar un negocio que permita sustentabilidad. Por eso era relevante sentarnos a conversar para que entendieran el escenario que estábamos viviendo. Una cosa es decir que que se autoriza la apertura y otra cosa son las condiciones de esa apertura", puntualiza Karina Ventura de Cinemark.

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16:30 horas, Tenet termina. Gran parte de la audiencia se retira mientras conversa sobre la trama y los cabos sueltos que dejó el argumento. Tal como dijo el crítico Robbie Collin de The Telegraph, "es la película perfecta para volver a los cines, porque hay que verla más de una vez".

Al salir de la sala se ve la boletería llena de personas mirando la cartelera que es, por ahora, humilde: la mayoría son películas para niños y algunas pocas para adultos. Sin embargo, desde la industria dicen que a medida que pase el tiempo irán agregando nuevas producciones. "Hemos trabajado muy de cerca con los distribuidores en las últimas semanas y tenemos confirmada una muy buena parrilla de estrenos", adelanta Martínez.

El reloj ahora marca las 18:00 horas. Ya no hay niños con padres, sino que adolescentes hacen la fila de la confitería, la cual solo vende unos pocos productos.

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