Personaje

El legado en espacios urbanos de Juan Pablo Mohr

Hace 8 años, el destacado montañista Juan Pablo Mohr, que perdió la vida en el último ascenso al K2, creó junto a cinco amigos la Fundación Deporte Libre para intervenir espacios urbanos de manera saludable.

Por: María José Gutiérrez | Publicado: Sábado 20 de febrero de 2021 a las 09:00 hrs.
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Fue en un cerro, pero no escalando, donde surgió la idea. Juan Pablo Mohr y su compañero en arquitectura en la Universidad Diego Portales, Pedro Anguita, vivieron durante un año y medio en Caleu. La mamá de un amigo en común "tuvo una locura", cuenta Anguita, y les encargó a los estudiantes el diseño y la construcción de una casa en el monte. Pensaban que demorarían cuatro meses. Fueron 18.

"Esa experiencia nos maravilló con la construcción", relata, "pero también nos hizo darnos cuenta de que no queríamos esforzarnos el resto de la vida para que el beneficiario fuera una sola persona". "Tenemos que intervenir el espacio público", dijeron.

Comenzaron a investigar las tendencias que había en el mundo que combinaran aquitectura, deporte y espacio público: en Europa estaban rescatando edificios abandonados para transformarlos en skateparks y muros de escaladas, "pero más que tendencias arquitectónicas eran tribus urbanas las que lo hacían", relata. Ellos querían hacerlo como un trabajo formal.

Ya con el título en la mano empezaron a darle forma al proyecto. Cada uno llamó un par de amigos y juntaron un grupo de seis: Nicolás Muñoz y Max Ovalle, arquitectos de la UDP; Enrique Luco, ecoturista; Miguel Anabalón, ingeniero comercial y ellos dos. Cuatro eran escaladores -Mohr y Anguita se habían construido muros en sus casas y frecuentaban el cerro El Plomo en esos años-, pero lo que todos tenían en común era la pasión por el deporte.

"El deporte te entrega libertad y una fuerza muy potente. Eso es lo que queríamos compartir", señala.

Salieron a recorrer distintos barrios en busca de una edificación para intervenir. Y llegaron a los silos del Parque de Los Reyes. Los antiguos depósitos de cementos Melón estaban abandonados, rayados con grafiti y acumulaban basura. "Este es potencialmente el mejor gimnasio de escalada del mundo", pensaron.

Fueron a la Municipalidad de Santiago a contar el plan que tenían en mente. "La única posibilidad de que les pasemos un terreno es que ustedes sean una ONG o una fundación", les dijeron. "Ok, haremos una", respondieron.

Así nació la Fundación Deporte Libre. Corría 2013.

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Juan Pablo Mohr al interior de los Silos el día que encontraron el lugar.

Pedro Anguita toma una pausa hasta encontrar la palabra exacta. "Lo más importante era generar el 'acto'. El 'acto' de escalar, que la gente vea que en la escalada nace el edificio", dice.

Los silos rápidamente convocaron a personas que iban ahí a aprender a trepar. Luego vinieron los campeonatos. "Entendimos que no podíamos estar lejos de ahí porque era muy peligroso para la gente. Creamos un elefante y no sabíamos cómo hacernos cargo, entonces en vez de pagar oficinas, nos instalamos a trabajar ahí", relata.

En paralelo comenzaron a llevar a cabo otras iniciativas, como el diseño y la construcción de skateparks y muros boulder en distintas zonas del país: Osorno, Pirque, Antofagasta.

Luego vino Patio Libre, el área de ONG que se dedica a convertir los patios de colegios y residencias de protección infantil (ex Sename) en lugares deportivos. El proceso comienza con un diseño colaborativo, donde los usuarios deciden qué quieren que tenga el lugar. A la fecha, los han implementado en una veintena de liceos en Renca, Peñalolén, La Florida y La Pintana, entre otros, y en un mes más comenzará la construcción de un muro, skatepark y cancha de volleyball en la residencia infantil Laura Vicuña en la comuna de Renca.

Mientras todo esto ocurría, el interés y profesionalismo de Juan Pablo Mohr en la escalada y el montañismo solo crecía. Exponencialmente. "Como él tenía una rigurosidad muy potente, con el entrenamiento fue avanzando muy rápido de nivel, lo que lo llevó a asumir cada vez mayores desafíos. Para nosotros pueden ser riesgos pero él nunca lo vio así, lo hizo porque era desafiante y porque desbordaba pasión por el deporte", dice Anguita. Agrega que antes de eso, Mohr era experto en skate y parkour (un deporte extremo que consiste en hacer saltos por la ciudad, con mortales, trepando muros, etc).

Luego de un silencio, reflexiona: "En Los Silos nació JP como escalador. Y empezó a soñar".

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"Quiero ser himalayista". Es lo que Juan Pablo Mohr les dijo a sus socios hace unos cuatro años, cuenta Anguita, cuando les planteó que quería subir los 14 ochomiles, es decir, las 14 montañas de más de 8 mil metros de altura del mundo. "Lo bonito del montañismo -y que la gente no entiende- es que es como estar metido al fondo del mar. Te das cuenta de lo chico que eres y de lo poco que necesitas. Te va poniendo humilde, que es todo lo contrario a lo que se cree, del ego. Uno lo hace simplemente por conectarse con lugares de la naturaleza que no hay en otros lugares. Cómo vibra la Tierra a esa altura es algo totalmente distinto, una conexión única con la naturaleza. Eso fue lo que lo llevó a subir los 8 miles", relata.

Una crítica que hace el socio y que comentó tantas veces con Mohr, es la falta de apoyo para los deportistas de alto rendimiento, a excepción de los futbolistas más destacados. Por eso, para poder dedicarse al montañismo contrató a su primo Federico Scheuch como manager, quien a su vez armó otra ONG llamada 14 ochomiles, para postular a otros fondos.

Luego tocó la puerta de marcas -NorthFace, CMPC y BTG lo apoyaron-, lo que "lo obligó" a abrir una cuenta de Instagram para dar a conocer su práctica. En todo caso, dice el amigo, "no estaba relajado económicamente, estaba luchándola porque tenía tres hijos que mantener".

En la fundación, los recursos tampoco sobran. Más bien, lo opuesto. "Cuesta mucho levantar plata porque la gente cree que el deporte es una superficialidad y resulta que los niños en Chile son los más obesos del mundo después de EEUU", señala. "Pero va más allá. Es la pasión por tener un deporte lo que te construye una realidad de fuerza para salir adelante en todo en la vida", agrega.

En la medida en que Mohr fue tomando más conocimiento público, pasó a tener un rol de embajador de la institución, aunque nunca dejó de lado el diseño. De hecho, cuenta Anguita que el render del Parque Los Silos terminado lo hizo él en su totalidad y que, de igual forma dejó diseñado el que sería su nuevo proyecto: Los 16 de Chile.

"Cuando empieza a ir al Himalaya se cuestiona cómo acercar la montaña a la gente", cuenta. Le llamaba la atención que aquí no había refugios, como sí había en otros países, que son pieza fundamental para la seguridad de las personas, tanto para dormir como para hacer llamadas de emergencia.

"Agarremos los cerros más altos de cada región y construyamos un refugio en cada uno y los conectamos con las entidades locales", propuso. Próximamente se levantará el primero, en un lugar por definir por un directorio compuesto por Deporte Libre y el club deportivo 14 ochomiles. El diseño de cada uno variará en la materialidad y tamaño -de 50 a 100 metros- según las necesidades de cada región.

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En diciembre, poco antes de la Navidad, Juan Pablo se subió al avión rumbo a Pakistán para escalar el K2 invernal sin oxígeno suplementario, ni ayuda de sherpas. Para Anguita y el resto de sus socios en la fundación, esos viajes eran algo natural. "Iba y volvía, era algo tan cotidiano para nosotros, que lo dejamos pasar nomás", relata.

Si bien no se reunieron con él como grupo -había poco tiempo porque el montañista venía llegando de una larga expedición por las 16 cumbres más altas del país para el proyecto de los refugios-, Anguita sí alcanzó a decirle las últimas palabras. "Hablamos de lo que nos queríamos, de lo que queríamos la vida, más allá de conversar sobre algún proyecto. Teníamos mucha libertad de expresión de las emociones, que es algo que te da también el deporte. El cerro te da sensibilidad", reflexiona.

Hace una última pausa.

"Mucha gente habla de la montaña a través del ego, y este loco era increíblemente humilde y apasionado. Y él fallece por la pasión que le tiene al deporte, nada más". 

Bajo la gran montaña
El documental Bajo la gran montaña, publicado en YouTube, muestra otra iniciativa de Mohr: un programa de educación deportiva en el Himalaya que realizó junto al escalador chileno Luis Birkner. La iniciativa nace por el vacío que dejan los montañistas en los pueblos. "Llegan, escalan y se van, sin entregarles nada. Eso Juan Pablo lo quiso revertir", dice Anguita.

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