Andrés Meirovich

Ranking de universidades y base de comparación

Por: Andrés Meirovich | Publicado: Miércoles 4 de junio de 2014 a las 05:00 hrs.
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Hace una semana se publicó en distintos medios que la Pontificia Universidad Católica salió elegida como la mejor universidad de Latinoamérica por el prestigioso ranking QS. Todo un logro muy digno de celebrar. Sin embargo, y si estamos convencidos de la importancia de la educación como motor de desarrollo, debemos no solo mirar nuestra región sino ponernos objetivos realmente desafiantes.

Si miramos el ranking QS global, la Universidad Católica aparece en el lugar 166. El ranking es liderado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), que por segundo año destrona a su vecina Harvard y se queda con el honor de ser considerada como la mejor universidad del mundo.

¿Cuáles son las características que llevaron al MIT al primer lugar y que podríamos tomar como referencia para los desafíos de nuestras universidades? Desde sus inicios, en 1860, esta universidad norteamericana tuvo como lema principal “mente y manos”, lo que se traduce en una fuerte orientación a la investigación científica y al emprendimiento.

A más de 150 años de su fundación sus cifras impresionan. Tienen una tasa de aceptación de 8,2%, 11 mil alumnos (30% extranjeros), 1.800 profesores, 80 premios Nobel, 56 medallas nacionales de ciencia, 43 MacArthur Fellows y 28 medallas nacionales de tecnología en innovación. En cuanto a investigación, durante un año académico aproximadamente 3.590 investigadores (incluyendo 580 profesores visitantes y científicos) trabajan con los profesores del MIT y estudiantes en proyectos financiados por el gobierno, las fundaciones y la industria.

Entre los logros históricos del MIT se cuentan: la primera síntesis química de la penicilina, el desarrollo de sistemas de guía inercial para el programa espacial Apollo, ser pioneros en desarrollar fotografía de alta velocidad, ingeniería para el radar de microondas, la construcción de la memoria de núcleo magnético que hizo posible las computadoras, desarrollar las primeras prótesis biomédicas del mundo, el desarrollo de una nueva forma de transmisión de energía inalámbrica, la invención de una forma de duplicar la fotosíntesis con el fin de almacenar la energía solar y re-ingeniería para producir los dos extremos de una batería de iones de litio.

En cuanto a emprendimiento, un estudio de 2009 basado en datos de 2001 y 2003 muestra que 25.800 empresas fundadas por alumnos del MIT estaban activas en 2006, empleando a 3,3 millones de personas y generando ingresos anuales de 
US$ 2.000.000 millones, equivalente a la 11 economía más grande del mundo. Cientos de nuevas empresas se inician cada año, y el 41% de las empresas fundadas por alumnos del MIT son empresarios en serie que han fundado varias compañías. Alrededor del 30% de los estudiantes internacionales en el MIT fundan su propia empresa.

Es indudable que como país estamos lejos del desarrollo de Estados Unidos, pero sería deseable ponerse metas y sueños grandes para que en un mediano plazo poder tener alguna universidad dentro del top 50 mundial. Los países que llegaron a tener este tipo de instituciones fueron los que tomaron este desafío como política de Estado, y no solo como política de corto plazo. En un año en el cual estamos discutiendo sobre reformas clave para el país, tenemos la oportunidad de ser eficientes en la asignación de los recursos y poder dar un salto exponencial en calidad.

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