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Carmen Gloria Larenas

Cuello y corbata, o jeans y zapatillas

CARMEN GLORIA LARENAS Directora general Teatro Municipal de Santiagp

Por: Carmen Gloria Larenas | Publicado: Jueves 28 de octubre de 2021 a las 04:00 hrs.
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Carmen Gloria Larenas

Las organizaciones culturales, grandes y pequeñas, viven un momento nuevo tras 18 meses de cierre. Un regreso centrado en lo presencial, con un pie aún en lo digital, con finanzas complejas, una lógica sanitaria más que instalada -aforos limitados, pases de movilidad, uso de mascarilla, toma de temperatura, cambios de fases entre otras-; la necesidad de gestionar de manera flexible la organización y el contenido; y una última muy importante: los cambios en los públicos, tanto en hábitos que han mutado, como también respecto de la percepción del derecho a acceso a las expresiones artísticas y culturales.

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Esta última, una consecuencia lógica, si pensamos en la experiencia digital abundante y con números impresionantes durante los peores meses de la crisis Covid, los que terminaron por cambiar la brújula, porque fue posible lo que hasta entonces no lo había sido.

Un dato concreto y nuevo en base a la experiencia desde septiembre a la fecha: en el Teatro Municipal de Santiago, en las 18 funciones de ballet y conciertos que ya han sucedido, se registró un 41 % de público nuevo, es decir, que por primera vez compró una entrada para un espectáculo de ese espacio artístico; y un 59% de público habitual o fidelizado que regresó. Sin dudas, el primer porcentaje es una buena noticia. Los teatros con las características del Municipal de Santiago han tenido como una de sus preocupaciones centrales de los últimos años la renovación de público.

Ese nuevo público que llegó hasta las puertas de calle Agustinas se motivó a comprar por primera vez una entrada probablemente porque entendió que los espacios culturales son para todas las personas y, las artes, clásicas o menos clásicas, también. Basta recordar los acordes de la música de la Guerra de las Galaxias que encontramos en uno de los movimientos de la Quinta Sinfonía de Beethoven. Del segundo porcentaje se pueden hacer varias interpretaciones y una de ellas es que el público fidelizado de otros tiempos, al parecer, ha decidido esperar un poco más antes de volver.

Una de las preguntas que aparece, entonces, es cómo reflejar ese dato en el contenido (propuestas artísticas) y en la experiencia (cuello y corbata, o jeans y zapatillas), y así ser atractivos para una comunidad tan diversa como lo puede ser el país. El potencial que existe es que una comunidad es diversa en sí misma y esa pluralidad se ve reflejada en los públicos.

Este retorno es sólo el comienzo de una nueva etapa. De hecho, los desafíos no han terminado, recién comienzan. Salir de esta pandemia significa mucho más que retomar la actividad presencial. La pausa del encierro ha sido profunda y nos plantea, para los próximos años, desafíos importantes y que también reflejan las transformaciones que hemos vivido.

Finalmente, no es el quehacer mismo de las organizaciones lo que se ve desafiado, sino el cómo llevarlo adelante en un contexto que habla de cambios y que plantea, como lo ha sido durante toda esta pandemia, más preguntas que respuestas.

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