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Competitividad para la cuarta revolución industrial

Felipe Larraín Ministro de Hacienda

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Chile se ubicó en el lugar 33 de 140 economías en el ranking de competitividad global que cada año publica el World Economic Forum (WEF), la más competitiva de América Latina y el Caribe, aunque quinta entre los países emergentes.

Este año el indicador del WEF incluyó una serie de cambios metodológicos para incorporar factores que son importantes para la competitividad en la era de la cuarta revolución industrial (4RI), caracterizada por la irrupción de la robótica y la inteligencia artificial, así como la automatización de los procesos productivos. El informe plantea que, para ser exitosos en la era de la 4RI, es necesario que los países sean ágiles, construyan un ecosistema de innovación, adopten una aproximación del desarrollo económico centrada en las personas y sean resilientes.

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Chile destaca en estabilidad macroeconómica y desarrollo del mercado financiero, dos ejes que debemos considerar como una ventaja para convertirnos en un centro financiero regional y en líder exportador de servicios financieros.

Sin embargo, en algunas áreas el país se encuentra relativamente más rezagado, como es el caso de la capacidad de innovación y la adopción de tecnologías, dos dimensiones claves para aprovechar las oportunidades y reducir los riesgos asociados a la cuarta revolución industrial. Desde el gobierno estamos trabajando para fortalecer la resiliencia de nuestra economía y profundizar la integración con el mundo, lo cual es especialmente relevante cuando la tendencia hacia el proteccionismo avanza en distintas latitudes.

Para fortalecer la resiliencia frente a eventos externos desfavorables, hemos dado un paso importante con la aprobación de la nueva Ley de Bancos, la mayor modificación de la legislación bancaria en tres décadas. Esta ley fortalecerá la situación de la banca y la hará más competitiva a nivel global, al tiempo que será un soporte para la estabilidad financiera y la situación fiscal, al disminuir los pasivos contingentes del Estado ante una crisis bancaria.

Por su parte, la creación por ley de un Consejo Fiscal Autónomo permitirá fortalecer nuestra institucionalidad fiscal, alineándola con las mejores prácticas internacionales.

En materia de intercambio comercial, estamos trabajando en agilizar los procesos de exportación, así como también, en profundizar la política de acuerdos comerciales y de acuerdos de doble tributación internacional.

El mercado del trabajo es otra dimensión en que la brecha de nuestro país con las economías más competitivas es amplia. El informe del WEF hace un llamado de atención en aspectos como la flexibilidad del mercado, la movilidad y la participación femenina. Desde el gobierno estamos avanzando con iniciativas como el Proyecto de Ley de Sala Cuna Universal, el Proyecto de Ley que regula un contrato especial para jóvenes estudiantes y el Proyecto de Ley de trabajo a distancia, al tiempo que nos hemos comprometido a modernizar el sistema de capacitación para hacerlo más acorde con los desafíos de la cuarta revolución industrial.

Asimismo, hemos enviado al Congreso un proyecto que moderniza y simplifica nuestro sistema tributario y, al mismo tiempo, estamos avanzando en una agenda amplia que permitirá modernizar el Estado.

Pese a la buena posición de nuestro país en este ranking de competitividad, estamos convencidos de que es posible seguir avanzando y así lo demuestra la agenda del gobierno. Siguiendo en esta línea, la competitividad de nuestro país seguirá mejorando y con ello también el nivel de ingreso y el bienestar de las familias, especialmente las más vulnerables.

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