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José Manuel Silva

¿El año del dragón?

Según el zodíaco chino, el año que se inicia es el del dragón...

Por: José Manuel Silva | Publicado: Miércoles 18 de enero de 2012 a las 05:00 hrs.
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Según el zodíaco chino, el año que se inicia es el del dragón. En oriente, se dice que el dragón trae buena suerte y es un maestro de autoridad. Al contrario de la imagen occidental, en China los dragones simbolizan poderes auspiciosos, suerte y fortaleza. El emperador de China solía usarlo como símbolo del poder imperial.



Claramente, durante 2012 la economía mundial necesitará suerte y fortaleza para salir del pantano en que su sumió a contar del inicio de la crisis financiera en 2008 y del cual nos dimos cuenta durante 2011 que no había salido permanentemente. En este trance, el dragón chino ha pasado a jugar un rol crucial. Es el motor de la economía asiática, la que a su vez se ha convertido en el motor más dinámico de la economía global. Ya es consenso que la economía global se desacelerará durante 2012. Europa sufrirá una recesión y Estados Unidos probablemente se librará de ella, pero mantendrá un ritmo de crecimiento mediocre. Por lo tanto, la gran esperanza para la economía global reside en que China pueda lograr un ajuste exitoso de su economía sin desestabilizarla.

La economía China necesita reequilibrar sus fuentes de crecimiento, desde un excesivo aporte de la inversión a un mayor consumo de los hogares. Aunque es cierto que la razón de capital físico per cápita es aún baja en China, no es sostenible una economía que invierte casi el 50% de su PGB durante largos períodos. Tarde o temprano, muchos de esos proyectos tendrán rendimientos decrecientes. De hecho, son las mismas autoridades chinas las que han planteado la necesidad de rebalancear su crecimiento económico. En el corto plazo ello pasa por una desaceleración en su tasa de crecimiento a niveles cercanos al 8%. Durante el año 2012 se producirá un cambio de mando político en China y dado que su ciclo “electoral” es distinto, es probable que las autoridades actuales no tengan la presión clásica por acelerar la economía antes de las elecciones. Por el contrario, más de algún “sinólogo” plantea la tésis que las autoridades salientes prefieren limpiar la casa, a costa de crecimiento, antes del traspaso de mando.

Así todo, la economía global dependerá durante 2012 de que el aterrizaje chino sea suave. Si es así, nuestro escenario base, debería mantenerse un buen soporte a las materias primas lo que a su vez ayudará a una serie de países emergentes, entre ellos Chile. Ello también será una ayuda para el resto de Asia emergente, la que hoy depende mucho más de China que de Estados Unidos como demanda final para sus productos.

Creo que este año nos puede deparar, además, dos sorpresas: una positiva y la otra negativa. Esta última tiene relación con Europa. Es cierto que si algo caracteriza el año 2011 es el aterrizaje de los inversionistas al marasmo europeo. Hasta bien adentrado 2010 la visión de consenso era que la crisis griega estaba encapsulada, a lo más también afectaba a Portugal e Irlanda, dos países pequeños. Sólo cuando el contagio llegó a Italia y España es que el mundo se percató que la llamada crisis del euro era algo grave. Sin embargo, tengo la sensación de que aún muchos creen que con un par de cumbres más todo se resuelve. La noticia negativa de 2012 puede ser la constatación que el euro debe reformularse, sacando a varios países de él y aceptando que una parte relevante de la banca es insolvente. Ello estaría acompañado por una profunda recesión (superior al 3% de caída en el PIB) y una reestructuración de la deuda soberana con pérdidas considerables para los inversionistas. Ello sin duda será un lastre para el crecimiento global.

La sorpresa positiva puede provenir de EEUU. Ella tendría dos ejes. El primero es una fortaleza de la economía norteamericana y en especial de su sector empresarial. El segundo, es la probable victoria de un republicano que haga un mejor papel que Bush y reencante a su país con lo que mejor sabe hacer: la creación de riqueza y el dinamismo empresarial. Si China se mantiene creciendo al 8% y EEUU logra retomar un crecimiento entre 2,5% y 3%, el mundo podrá aguantar el hundimiento del crucero europeo.

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