Juan ignacio Brito

Extrañando a Carlos Menem

Por: Juan ignacio Brito | Publicado: Domingo 14 de febrero de 2021 a las 17:30 hrs.
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A Carlos Menem le gustaban las mujeres atractivas, los Ferrari Testarrosa, el "locro" y, sobre todo, el poder. Pese a provenir de La Rioja, una provincia pobre del interior, y residir en una localidad como Anillaco, que sólo tuvo algún esplendor cuando él gobernó, tenía esa fanfarronería rioplatense.

En su Gobierno hubo plata a raudales para los que "robaban para la corona" (la frase pertenece a José Luis Manzano, uno de sus operadores políticos más eficientes), sobresueldos para todos los ministros, impunidad gracias a la "mayoría automática" en la Corte Suprema y abundancia para los argentinos gracias a la paridad con el dólar impuesta por el poderoso ministro Domingo Cavallo, que fue capaz de contener la inflación, mal endémico de la economía argentina.

La década de los 90 le perteneció a Menem. Un período de "pizza y champagne", plata dulce y escándalos, desde la veleidosa María Julia Alsogaray vestida nada más que con un abrigo de pieles en la portada de la revista Noticias que sugería un "romance" con el Presidente, hasta la misteriosa muerte de Carlitos Jr., el hijo del mandatario fallecido en extrañas circunstancias al caer el helicóptero que pilotaba.

No obstante los vaivenes en política doméstica, Menem fue predecible y claro en política exterior. Se acercó tanto a Estados Unidos, que su canciller Guido di Tella llegó a sostener que Washington y Buenos Aires mantenían "relaciones carnales". En 1991 suscribió el Tratado de Asunción, que dio origen al Mercosur. Sufrió los atentados contra la AMIA y la embajada de Israel, que tantas teorías conspirativas generan hasta hoy en el país vecino.

Para Chile, Menem fue un amigo como pocos presidentes trasandinos lo han sido. Confiable y cercano, con él desapareció la hipótesis de conflicto con Argentina. Acordó con Patricio Aylwin la solución a las diferencias limítrofes pendientes y un Acuerdo de Complementación Económica, mientras que con Eduardo Frei negoció el Protocolo del Gas –acuerdo de integración energética que Néstor Kirchner se encargaría de dinamitar años más tarde— y la asociación de Chile con el Mercosur.

En 1999 dejó su cargo al radical Fernando de la Rúa, cuyo gobierno finalizaría en desastre dos años después. Menem trató de volver en 2003, pero se retiró de la carrera cuando vio que no podría vencer a Néstor Kirchner en segunda vuelta. Desde su salida de la Casa Rosada, Argentina ha sido para Chile un amigo voluble e impredecible. Considerando lo que vino después de él, puede sostenerse que Menem es un líder muy extrañado a este lado de la cordillera.

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