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La piñata

Autor: J.J. Jinks

Por: J.J. Jinks | Publicado: Sábado 1 de agosto de 2020 a las 18:34 hrs.
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J.J. Jinks

La idea noventera de los parlamentarios de la UDI de privatizar Codelco para allegar recursos a las escuálidas arcas fiscales obviamente no va a ir a ningún lado, pero contra todo pronóstico es una propuesta que abre una discusión interesante. La discusión interesante no es la trillada tensión entre propiedad pública y propiedad privada sino imaginar el uso de los fondos en caso que una idea así de políticamente inviable fructificara por milagro. Pido disculpas desde ya por preocuparme de algo tan pedestre y tecnocrático como en qué se gastaría la plata luego de privatizar la principal empresa del país.

Partamos por algunas ideas sensatas, porque para las otras necesitaríamos varias páginas de este medio. Creemos con los recursos de la venta un fondo solidario de pensiones que fuera en apoyo de la capitalización individual, antes insuficiente y ahora más después de la mascada del 10%. No es mala esa idea, pero vamos con otra más wild. Invirtamos los recursos en R&D para cumplir con el sueño de todo aquel que ha pasado por Corfo de venderle baterías a Elon Musk en vez de solo litio (que by the way, tampoco le vendemos). Es de alto riesgo esa idea, pero si resulta daríamos un salto cualitativo en desarrollo importante. Vamos con otra. Nuestra educación pública es un desastre, metamos los recursos ahí especialmente en edad temprana y fortalezcamos el conocimiento de profesoras y directoras para poder hablar en serio de calidad. Como cambiaría Chile si fuese lo natural mandar a los hijos al colegio público más cercano dado que entregan buena educación.

No todas esas ideas me encantan, pero al menos les reconozco mérito. Huelga decir que no basta con que el concepto sea plausible, la implementación de cualquiera idea sensata de esa magnitud tiene desafíos mayores para el Estado en su implementación. Y claro, a uno que es desconfiado le empiezan a entrar los temores de como terminaría esto. Todo esto, sin considerar el sinfín de ideas descabelladas que surgirían por doquier y que competirían palmo a palmo con los buenos proyectos. Solo imaginar a nuestra clase política enfrascada en la discusión de qué hacer con la plata de Codelco da escalofríos.

Codelco como buena empresa estatal tiene problemas serios de competitividad producto de un dueño que lo deja sin capacidad de inversión y los efectos de estar capturada por grupos de interés (basta recordar el jugoso tema de los seguros). Tristemente, parece ser mejor dejar las cosas como están, aún cuando no estén tan bien, que poner una piñata llena de plata a la mano de tanta gente creativa. Por lo pronto, mucho más creativa que los parlamentarios que propusieron la idea.

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