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Las nuevas reglas

Débora Calderón Kohon

Por: Débora Calderón Kohon | Publicado: Jueves 5 de julio de 2018 a las 04:00 hrs.
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Débora Calderón Kohon

Lo que ha pasado en Mundial de Fútbol es la manifestación certera de que existen factores sociales que inciden no sólo en las políticas públicas de las naciones, sino en su desempeño deportivo, tal y como lo vemos hoy desde Rusia. Quedó demostrado en la cancha que existen áreas de crecimiento -como las que miden la OCDE y otros organismos internacionales- que se traducen en nuevos códigos competitivos. Códigos que tendremos que saber observar e incorporar, porque las reglas cambiaron y las estrategias que debutan nos hablan de un deportista con un perfil diferente.

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La inmigración nos enfrenta a equipos deportivos en los que ya no existe un patrón genético único. Hoy vemos cómo razas que han sido históricamente más beneficiadas en su contextura atlética han aportado energía, velocidad y resistencia en las formaciones de los equipos mundiales.

Gracias a ello tenemos partidos vibrantes, que toman giros inesperados y que se traducen en resultados difíciles de predecir, aún para los más avezados analistas del balompié. Este factor, bien trabajado y con los apoyos que se requieren, podría hacernos pensar que, en no mucho tiempo más, tendremos una irrupción de países en la Copa del Mundo que tradicionalmente han estado fuera del podio vencedor.

La tecnología pesa cada vez más, desde los arbitrajes (con el controvertido VAR) hasta la manera de preparar las estrategias, evaluar a los jugadores y, por cierto, tener indicadores certeros de su rendimiento. Tenemos selecciones cada vez más competitivas que han podido nivelar su potencial gracias a las nuevas tecnologías y a las redes sociales. Estos nuevos actores han democratizado el juego, entregando un acceso más equitativo a información, técnicas de entrenamiento y formaciones idóneas para las características de los deportistas en cada equipo.

La medicina también ha mostrado sus avances en la preparación de los jugadores. Hace dos décadas la carrera profesional de un futbolista no iba más allá de los 30 años. Hoy, vemos algunas selecciones jóvenes, como Alemania e Inglaterra, pero también otras con jugadores que han estado en dos o más mundiales y siguen en condiciones físicas óptimas.

Por último, y quizás lo más importante, tenemos la educación. El nuevo ciudadano, consciente de su entorno y conectado con la sustentabilidad, ha llegado este 2018 a los estadios. Y esperemos que se quede entre nosotros. Los jugadores de Japón demostraron ser un ejemplo de espíritu cívico. Fueron eliminados del Mundial tras jugar un gran partido y cuando sólo faltaban 15 segundos para la prórroga, pero salieron de la cancha con la frente en alto y aplaudidos por sus hinchas como héroes. Antes de irse, limpiaron los vestuarios y dejaron una nota que decía “Gracias”. Son realmente un ejemplo de cómo el acceso a la educación puede formar personas más conectadas con sus pares, enfocadas en un crecimiento que nos involucre a todos y no solo a aquellos que tienen las posibilidades económicas.

Este Mundial ha sido un verdadero laboratorio sociológico.

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