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Lluvia, sequía y escasez

Jessica López Saffie Presidenta Ejecutiva Asociación Nacional de Empresas de Servicios Sanitarios

Por: Jessica López Saffie | Publicado: Martes 30 de junio de 2020 a las 04:00 hrs.
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Jessica López Saffie

Este mes ha traído inesperadas y positivas noticias en materia de lluvias, ya que el agua caída, en particular en la Región Metropolitana, mejora en alguna medida la perspectiva del abastecimiento de agua potable para el futuro cercano. Sin embargo, las evidencias científicas indican que en Chile la sequía, que ya se extiende por más de una década, no ha terminado en lo absoluto.

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Hoy, conceptos como sequía, escasez hídrica y cambio climático se han vuelto frecuentes en la discusión pública, pero no son lo mismo, ni son parte de un mismo fenómeno. La sequía es un fenómeno meteorológico, y se declara cuando hay un déficit de lluvias con respecto al registro histórico de precipitaciones (sequía meteorológica) y/o un déficit del caudal en los ríos (sequía hidrológica). En cambio, la escasez hídrica es un fenómeno que resulta de las decisiones que se toman respecto del uso del agua disponible.

La crisis hídrica que estamos viviendo en Chile hoy es resultado tanto de la sequía como del cambio climático y, también, del uso que hacemos del agua disponible.

Lo primero, la sequía que estamos experimentando -meteorológica e hidrológica- es extensa (más de 10 años), y extrema (el déficit llegó el año 2019 a un 72%).

Segundo, los efectos del cambio del clima en Chile determinan un escenario de alta complejidad para nuestro país, y las consecuencias las vemos reflejadas, por ejemplo, en los eventos extremos por el aumento de temperaturas, en los cambios en los patrones de lluvias, en el aumento en la ocurrencia de marejadas costeras, entre otras. Estas situaciones afectan el agua para el consumo humano y la vida diaria de las personas; así como las actividades productivas dependientes de recursos naturales. Y están los potenciales daños a la infraestructura, expuesta a la ocurrencia de estos eventos extremos.

Lo tercero, debemos mirar con otros ojos el uso que hacemos del agua. En países como Israel o Arabia Saudita no se habla de escasez hídrica, porque en gran parte de su territorio no tienen agua y las decisiones que toman respecto de su uso reconocen esa realidad. En Chile, en cambio, las decisiones que se han adoptado hasta ahora responden a una abundancia del recurso.

Todo esto es especialmente grave en la macrozona central de Chile (Coquimbo a Biobío), un área que tiene los mayores niveles de cambio en cuanto a recursos hídricos en Sudamérica, y uno de los mayores a nivel global. Así, los impactos que esperábamos para 20 o 30 años más, los estamos sintiendo ahora mismo. Esto explica que hoy tengamos 138 comunas (el 40%), bajo decretos de escasez hídrica, y podemos hablar con propiedad de que se ha instalado una crisis hídrica en nuestro país.

En suma, el clima en parte importante de nuestro país ya cambió y nada indica que eso se revertirá. Las lluvias de estas semanas, en medio de la dura pandemia que nos afecta, no cambian el escenario. El desafío es asumir ahora que tenemos en la zona centro sur un nivel de lluvias semejante al de Arabia Saudita y, por tanto, que el sector público y el privado debemos concordar y adoptar políticas públicas que, en primer lugar, privilegien el uso humano del agua, de manera que ésta se encuentre disponible para las actuales y futuras generaciones.

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