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Luis Larraín

Ministro de Hacienda: ¿con las manos atadas?

Director ejecutivo Libertad y Desarrollo

Por: Luis Larraín | Publicado: Lunes 6 de marzo de 2017 a las 04:00 hrs.
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Como van las cosas, Rodrigo Valdés compartirá con Alberto Arenas el dudoso honor de ser el ministro de Hacienda con peor desempeño de la economía desde la vuelta a la democracia. Para peor, esta performance no tiene lugar en un contexto de recesión internacional sino en un período de perfecta normalidad de la economía mundial y perspectivas más auspiciosas para EEUU, Europa y China, y también para las economías emergentes, según han informado diversos bancos de inversión y analistas en el último tiempo.

Las cifras de actividad de enero, negativas según los índices de producción industrial que se han conocido, hacen esperar un IMACEC que no superará el 1%, situación que debiera deteriorarse aún más durante febrero, entre otras cosas por la prolongada huelga en minera Escondida. Las cifras de empleo empiezan a reflejar una deteriorada situación de la actividad económica. Según el INE, el desempleo en el trimestre móvil noviembre-enero alcanzó un 6,2%. Es la tasa de desempleo más alta en 5 años para ese trimestre. Durante 2016 la economía chilena creó 65 mil nuevos empleos, el peor registro desde que se realiza la nueva encuesta NENE (2010), lo que representa una caída del 60% respecto de 2015 y del 74% respecto de los 254 mil empleos promedio que se creaban durante el gobierno de Sebastián Piñera. Tal como vienen insistiendo los especialistas, la tasa de desempleo se mantiene en rangos aparentemente razonables, por la creación de trabajos “por cuenta propia” (en la calle o en el hogar, sin cotizaciones).

En 12 meses se crearon 92 mil nuevos trabajos por cuenta propia y 41 mil en el resto de las categorías. En el mismo período se destruyeron 68 mil empleos asalariados, la más alta tasa de destrucción de empleos asalariados desde que se realiza la nueva encuesta. Es decir, las cifras dan cuenta de una pérdida importante en el dinamismo del empleo y de un deterioro en la calidad de éstos, que se han vuelto crecientemente precarios.

Así las cosas, arriesgamos un primer trimestre con la actividad económica completamente estancada. El temido crecimiento cero podría estar con nosotros.

Sorprende, en estas circunstancias, la aparente pasividad del ministro de Hacienda. En cualquier parte del mundo una situación de esta naturaleza da origen a medidas destinadas a reactivar la economía. En Chile parecemos entregados a nuestra suerte, esperando a ver cuál es la evaluación del Consejo del Banco Central acerca de la trayectoria de la inflación, lo que eventualmente podría permitir algún estímulo monetario. Desde el Ministerio de Hacienda, en cambio, no hay reacción frente al deterioro en la inversión privada que está reflejando los crecientes grados de incertidumbre que hay en la economía chilena.

Uno de los ámbitos en que un gobierno puede actuar para intentar cambiar el clima de negocios es el legislativo. Cada cierto tiempo, desde La Moneda se dan a conocer distintas listas de prioridades de la agenda legislativa del gobierno. El martes pasado se informó que para el mes de marzo éstas serían: indicaciones a la reforma de Educación Superior, la elección de intendentes, la reforma constitucional, e iniciativas de probidad, entre otros temas. No parecieran ser proyectos que vayan a colaborar a restablecer las confianzas en materia económica y uno de ellos, la reforma al capítulo XV de la Constitución, está llamada a generar una gran controversia y mayor incertidumbre en las reglas del juego.

No se incluyó en esta lista el proyecto de reforma al sistema de pensiones. Se ha señalado que éste se presentaría al Congreso durante el segundo semestre de este año. Sin embargo, es sabido que el ministro Valdés ha sostenido conversaciones con diversos personeros, entre ellos parlamentarios, para discutir los contenidos que tendría dicho proyecto. Lo que ha trascendido de estas reuniones es que el gobierno no estaría dispuesto a que la mayor parte de la cotización adicional que se establecería para las pensiones vaya a la cuenta individual de los afiliados. Si así fuera, el ministro de Hacienda estaría dando el tiro de gracia a la economía chilena.

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