Pilita Clark

Las vacunas no acelerarán nuestro regreso a la oficina

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Por: Pilita Clark | Publicado: Lunes 1 de febrero de 2021 a las 04:00 hrs.
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¿Qué harías si tu jefe anunciara que la última ventaja en el trabajo es un desayuno gratis en un restaurante Waffle House? ¿Qué tal la oportunidad de ganar un televisor en una rifa? ¿O una tarjeta de regalo de Airbnb o una bicicleta?

En los anales de los beneficios para el personal, éstos son bastante mezquinos, especialmente considerando las condiciones que conllevan. De hecho, son solo algunos de los incentivos que los empleadores estadounidenses han ofrecido para tentar al personal reacio a recibir una vacuna contra Covid-19.

Aparentemente la teoría de que las vacunas acelerarían el regreso de los trabajadores a la oficina no ha resultado ser del todo cierta. Resulta que incluso algunas enfermeras y médicos que han visto de primera mano la angustia que causa el virus se están resistiendo a vacunarse.

En una residencia para veteranos militares en Illinois, se informó que el 90% de los residentes habían sido vacunados, pero sólo el 18% del personal. Otros trabajadores de primera línea también se han mostrado cautelosos. El Departamento de Bomberos de Los Ángeles está ofreciendo una rifa con premios de un sistema de entretenimiento Google Nest y viajes gratuitos de Lyft para alentar a los bomberos a vacunarse.

No hay nada nuevo en la vacilación ante las vacunas. Pero plantea una serie de dilemas laborales mientras los gobiernos luchan por poner fin a una pandemia mundial.

Hace unos días hablé con Charlie Mullins, fundador de Pimlico Plumbers de Londres, quien acaparó los titulares al convertirse en uno de los primeros jefes en decir que estaba planeando una política de “no vacuna, no trabajo” para el personal.

Me dijo que no era tan simple: los nuevos empleados tendrían que vacunarse, pero si los trabajadores existentes tenían razones sólidas para negarse, podrían quedarse, siempre y cuando se hicieran pruebas de Covid con regularidad. “No soñaría con forzar a nadie”, dijo. Pero él cree que una vez que la vacuna esté ampliamente disponible, su sistema se convertirá en la norma.

Los abogados laborales no están tan seguros. ¿Qué pasa si un empleador quiere que se vacune el personal existente y algunos se niegan? ¿Pueden prohibir su presencia en la oficina, en la planta de producción o en las tiendas? ¿O obligarlos a cambiar de trabajo? ¿Podrían despedir legalmente a un trabajador que no reciba una vacuna?

“Nunca hemos tenido que considerar este tipo de cosas en la historia legal moderna”, dice Libby Payne, asociada senior en el equipo de empleo del bufete de abogados Withers en Londres. “Es un fundamento legal completamente no probado”.

Los clientes de atención médica ya han comenzado a preguntarle a su bufete qué permite y qué no permite la ley. Su principal consejo es no tomar decisiones precipitadas sobre temas “sorprendentemente complejas y difíciles”.

Los empleadores que quieran excluir al personal no vacunado de la oficina deben, por ejemplo, considerar a las mujeres embarazadas. Actualmente, el gobierno del Reino Unido les aconseja a las mujeres embarazadas que no se pongan la vacuna de Covid-19, porque las vacunas no se han probado durante el embarazo.

Lo mismo ocurre con el personal con alergias u otras condiciones de salud que hacen que las vacunas sean riesgosas y quizás con aquellos que creen sinceramente que podrían ser dañinas.

Si un empleado tiene una mala reacción a una inyección requerida para el trabajo, pueden surgir problemas de responsabilidad.

Surge otra pregunta complicada si un empleador decide que sería mejor asignar el personal vacunado, por ejemplo, al piso de las tiendas para tranquilizar a los clientes. Eso podría tener sentido para el negocio, pero no para un trabajador que pasó años trabajando, comenzando su carrera en la caja y ascendiendo a un trabajo de escritorio mejor pagado.

Incluso en países donde las autoridades han sido más precisas, la situación puede ser turbia. En EEUU, la Comisión para Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, su sigla en inglés) emitió una guía el mes pasado que sugiere que los empleadores pueden exigir legalmente que la mayoría de los trabajadores se vacunen, salvo en el caso de personas con creencias religiosas sinceras o preocupaciones de salud como alergias.

Sin embargo, muchos empleadores todavía están nerviosos sobre implementar medidas para asegurar que las vacunas sean obligatorias. Eso incluye un departamento de policía de Nueva Jersey donde casi un tercio de los oficiales fueron atacados por el virus casi al mismo tiempo el año pasado. Su jefe está ansioso por evitar el mismo desastre nuevamente y quiere que sus oficiales sean vacunados. Pero, como le dijo a un reportero recientemente, no les ordenará que lo hagan. Su actitud es comprensible y explica por qué muchos expertos en empleo dudan que el lugar de trabajo vuelva a la normalidad mucho antes de finales de este año.

“No quiero ser pesimista”, dice Payne. “Pero creo que la luz está al final del túnel y todavía estamos en el túnel”.

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