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Editorial

Integración tributaria: no es problema de “ricos vs pobres”

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uego de una discusión pre-legislativa innecesariamente larga y contenciosa, con costos políticos evitables tanto para el gobierno y su coalición como para las filas opositoras, ha sido aprobada la idea de legislar sobre la propuesta de modernización tributaria del Ejecutivo. Si bien ello es en lo inmediato una buena noticia, hay señales de que la calidad del debate podría no mejorar en las próximas semanas, lo que merma las posibilidades de consensuar una reforma tan necesaria y delicada.

Más de una vez a lo largo de los ocho meses de debate, este diario lamentó el tono áspero que a ratos adquirió el intercambio público entre los principales protagonistas de la reforma, advirtiendo que ello no abonaba un clima de diálogo constructivo centrado en argumentos técnicos. En particular, sectores de la oposición fueron muy proclives al uso de una retórica de eslóganes y caricaturas, entre las cuales la más reiterada —y dañina para un debate honesto y de altura— fue que la integración del sistema tributario favorece "a los más ricos". Como consignamos en nuestra edición de ayer, varios actores señalan que este tema podría estar al centro de la siguiente etapa de tramitación.

Así, por ejemplo, el llamado del Partido Comunista y la CUT fue "¡No a la idea de legislar una reforma para los súper ricos!"; y el propio presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara sostuvo que el actual gobierno tiene una "obsesión casi patológica por favorecer a los más ricos". En cuanto a la decisión DC que finalmente destrabó la idea de legislar en esta materia, está siendo atacada por sectores de la oposición —y de ese propio partido— en los términos maniqueos de que la integración representa una concesión a las grandes empresas, a costa de todos los demás contribuyentes.

Insistir en que la reintegración del sistema tributario es regresiva —en contra de la evidencia, sin argumentos técnicos y únicamente a partir de consignas— es un mal augurio para la negociación parlamentaria constructiva que el país necesita.

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