El mundo enfrenta al menos tres grandes desafíos globales, fuente de desvelo tanto para ciudadanos como tomadores de decisiones: el cambio climático, la caída de las tasas de natalidad, y la inteligencia artificial y robótica.
El cambio climático ha sido uno de los debates más álgidos a nivel global, más allá de las disputas entre negacionistas y catastrofistas, lo cierto es que contamos con toneladas de información que los desmiente a ambos. La acción humana ha aumentado la temperatura del planeta y lo seguirá haciendo, y no, ese aumento tendrá profundos impactos, pero no va a significar nuestra extinción.
Preocupa también la demografía; la natalidad en muchos países está cayendo de forma sistemática. En Chile esa baja ha sido especialmente acelerada; la tasa de fecundidad hoy es de menos de un hijo por mujer, uno de los niveles más bajos del mundo. Una baja rápida y sostenida de la natalidad tiene impactos en muchos ámbitos, desde cómo se financia nuestra seguridad social, hasta cómo trastoca la cultura de los países.
“El cambio climático, la caída de las tasas de natalidad, y la inteligencia artificial y robótica, son fenómenos que no podemos detener, y que difícilmente lograremos ralentizar, procesos globales que exigen respuestas pragmáticas, costo eficientes y realistas”.
Finalmente, la inteligencia artificial y la robótica cambiarán radicalmente la forma en que entendemos el trabajo. En nuestro país ya se destruyen empleos formales de forma más rápida de lo que se crean, y este fenómeno reducirá las oportunidades de jóvenes universitarios que se quieran integrar al mercado laboral, lo que se verá agravado cuando llegue la robótica inteligente.
Dar un trato único a estos tres fenómenos es una sobresimplificación, pero tienen varias cosas en común. Son fenómenos que no podemos detener, y que difícilmente lograremos ralentizar, procesos globales que exigen respuestas pragmáticas, costo eficientes y realistas, de modo de reducir sus impactos al mínimo. Pero no siempre ha sido esa la forma de abordarlos.
Cuando hablamos de cambio climático muchos quieren frenar la ola, muchas veces a partir de un análisis en exceso optimista de los beneficios de ciertas medidas, y una minimización de sus costos. Se destinan prácticamente todos los recursos, esfuerzos y tiempo en reducir emisiones, cuando las políticas de adaptación y resiliencia han demostrado ser mucho más eficientes. A nivel global se gasta demasiado poco en investigación y desarrollo, y demasiado en subsidios verdes que están muy lejos de mover la aguja.
Algo similar se ve en los esfuerzos por promover la natalidad. Son varios los países que han gastado presupuestos enormes en políticas pro-natalidad y, pese a que la evidencia es escasa, se los sigue imitando. Corea del Sur ha gastado alrededor de 200 billones de dólares en los últimos 16 años y Hungría el 5% de su PIB en políticas pro-familia, ambos casi sin impacto. Hoy este gobierno tiene una comisión andando con el mismo objetivo, es de esperar no repetir errores de otros. La propia OCDE ya recomienda adaptar las políticas públicas del mundo a un futuro de baja fecundidad.
En lo laboral estamos todavía un poco más aturdidos, recién empezando a familiarizarnos con el fenómeno y con el tamaño de la ola que podría llegar. Pero aún así empezamos a leer ideas creativas que apuntan a que la ola no llegue. Un “impuesto a la automatización” o rigidizar los despidos, en lugar de identificar con el mayor tiempo posible los trabajos que desaparecerán, y la capacitación que se necesita para que esas personas puedan volver a ocuparse.
Podemos capear estas olas, tenemos las capacidades para prepararnos para su llegada. Al contrario de lo que se dice frecuentemente, hay altas probabilidades de que el futuro sea mejor que el presente, que seamos más prósperos y menos desiguales. Si eso es así, estas olas no van a arruinar el futuro, sino tan solo ralentizar el camino hacia un porvenir promisorio. Si estamos preparados, puede que no sintamos tanto su impacto, pero si nos pilla mirando para el lado equivocado, no tengan duda que las olas nos van a revolcar.
Instagram
Facebook
LinkedIn
YouTube
TikTok