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Columnistas

Chile quiere más niños, pero no los cuida

ALEJANDRA CANESSA GERENTE GENERAL DE LA PROTECTORA DE LA INFANCIA

Por: ALEJANDRA CANESSA

Publicado: Miércoles 24 de junio de 2026 a las 04:03 hrs.

Hace solo unas semanas, el INE entregó una cifra que no podemos ignorar: por primera vez en la historia de Chile la tasa de fecundidad cayó por debajo de un hijo por mujer. En pocos años más, las defunciones podrían superar a los nacimientos en todo el país, un fenómeno que algunas regiones ya comienzan a experimentar.

El Presidente acaba de anunciar el Plan Chile Renace para incentivar los nacimientos. Junto con valorar esa iniciativa, vale la pena preguntarnos: ¿estamos realmente preparados para recibir más niños?

El problema es evidente. La natalidad viene cayendo aceleradamente en Chile, mucho más rápido de lo que ocurrió en Europa. Grave es la velocidad de esa caída. Hoy nacen menos niños en Chile, pero grave es también que nacen en un país que no logra cuidarlos. Peor aún: en un país donde demasiadas veces parecen no importar.

La discusión sobre natalidad también debe incorporar el cómo estamos tratando a los que ya existen.

Hay niños en Chile que están perdiendo su futuro, que crecen sin que nadie repare sus dolores ni les dé las herramientas para desarrollar sus talentos. Eso está pasando hace décadas.

Los números no dejan margen para la duda. Mientras en 2024 nacieron poco más de 135 mil niños en Chile, el sistema de protección registró más de 156 mil ingresos y atenciones vinculadas a infancia vulnerada. Si eso no nos conmueve, entonces estamos hipotecando el futuro completo de nuestro país.

La contradicción está ahí, clara: el Estado nos pide más hijos, pero aún no logra proteger adecuadamente a miles de niños que ya están bajo su tutela.

Esta deuda es transversal a todos los gobiernos, pero también es nuestra, la sociedad civil. Desapareció el Sename, pero el nuevo sistema sigue mostrando enormes falencias. Hoy, cerca del 40% de los hogares de protección —donde viven niños que no pueden estar con sus familias— opera con sobrecupo. Niños que ya sufrieron graves vulneraciones y que hoy viven hacinados. En esos hogares deberían encontrar protección y reparación, pero muchas veces encuentran todo lo contrario.

Y hay algo todavía más perturbador: entre 2022 y 2024, las víctimas de explotación sexual dentro del propio sistema aumentaron un 73%. No afuera. Adentro.
Es cierto: la baja natalidad es un problema urgente y debemos enfrentarlo. Chile necesita discutir cómo apoyar a las familias, cómo facilitar la crianza y cómo construir un país donde tener hijos no sea una carga imposible.

Pero junto a eso, deberíamos poner todas nuestras capacidades y recursos en responder a esos niños que hoy no estamos cuidando. A esos niños que no pueden vivir con sus familias porque ahí fueron dañados. A esos niños que siguen esperando atención médica. A esos niños que esperan un lugar seguro donde volver a creer en los adultos y en ellos mismos.

El Plan Chile Renace necesita una agenda paralela: la de los niños que ya están aquí.

La paradoja es brutal: queremos más niños para sostener un sistema que no es capaz de sostener a los niños que ya tenemos.

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