DF Tax | Fiscalización tributaria con IA: el pitazo inicial
Hace unas semanas, el ministro de Hacienda y el director del Servicio de Impuestos Internos (SII) anunciaron la implementación de herramientas de inteligencia artificial (IA) y algoritmos de riesgo para la fiscalización en tiempo real de vehículos de carga en el control carretero de Angostura, con el objeto de combatir la evasión y el comercio ilícito.
Según reportes de la OCDE, desde 2016 diversas administraciones tributarias han iniciado un proceso de digitalización e implementado herramientas de IA tanto para el control de la evasión fiscal como para brindar servicios de asistencia a los contribuyentes (iniciativa Tax Administration 3.0). Por ejemplo, la autoridad tributaria de Austria las utiliza para determinar el perfil de riesgo de los contribuyentes y las acciones de tratamiento, mientras que las autoridades de Francia y Grecia monitorean imágenes aéreas y satelitales para detectar construcciones, edificaciones y otros activos no declarados. Por su parte, la autoridad tributaria de Brasil ha utilizado herramientas de IA para la asignación y resolución de impugnaciones administrativas en casos sencillos y estandarizados, con el objeto de disminuir la acumulación de expedientes.
De ahí que el desafío de implementación de la IA está por el lado de las empresas. La IA puede apoyar a la función fiscal en diversos ámbitos: desde la gestión de procesos tributarios específicos como la validación de cálculos y la preparación de declaraciones y reportes hasta análisis más complejos como la gestión de riesgos y controversias fiscales, contribuyendo a un uso más eficiente de los recursos empresariales.
Con todo, la IA aplicada a la gestión fiscal también presenta riesgos. Su implementación en las empresas requiere ser integrada al modelo de gestión de riesgos, con entrenamiento, controles, responsables y supervisión humana. Las mismas precauciones aplican para el SII, de manera de asegurar el respeto a los derechos de los contribuyentes, en especial la reserva de su información y su derecho a actos fundados.
La IA no sustituirá el criterio ni el juicio de los profesionales y lideres de Impuestos, pero sí exigirá su adaptación al nuevo entorno tecnológico. Una de sus tareas fundamentales será entrenar adecuadamente a los agentes de IA. Esto no requiere de expertos en tecnología sino de personas que hayan hecho el trabajo previamente, cometido errores y aprendido de ellos, y que, al fin de cuentas, sepan guiar a la IA para que esta pueda desplegar todas sus capacidades y transformarse en un socio de la función fiscal.
Así las cosas y en tiempos de Mundial de Fútbol, el SII ha dado el puntapié inicial al partido de la transformación digital, presentando a su jugador “promesa”, quien, además, podrá jugar en diversas posiciones en la cancha. El SII se está transformando. ¿Las empresas también?
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