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Eduardo Bitran

Ley de Transferencia Tecnológica: avance significativo con riesgos de implementación

EDUARDO BITRÁN Académico Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI

Por: Eduardo Bitran

Publicado: Jueves 18 de junio de 2026 a las 04:02 hrs.

Eduardo Bitran

Eduardo Bitran

Existe amplio consenso en que el bajo esfuerzo de investigación y desarrollo (I+D), particularmente empresarial, constituye uno de los principales obstáculos para que Chile avance hacia un desarrollo sostenible basado en el conocimiento.

La inversión total en I+D alcanza apenas el 0,41% del PIB, mientras que la inversión empresarial bordea el 0,18%. Esta última cifra contrasta con el 1% del PIB que, en promedio, destinan a I+D los países OCDE ricos en recursos naturales.

En este contexto, la aprobación de la nueva Ley de Transferencia Tecnológica constituye una señal relevante de política pública. La ley busca fortalecer la conexión entre la generación de conocimiento y su aplicación en la economía y la sociedad, promoviendo la transferencia tecnológica, la innovación y la comercialización de los resultados de la investigación.

“El desafío será encontrar un equilibrio adecuado entre acceso abierto al conocimiento e incentivos a la innovación”.

Asimismo, corrige disposiciones de la creación del Fondecyt, eliminando restricciones que dificultaban la protección y explotación de la propiedad intelectual derivada de investigaciones financiadas con recursos públicos.

Uno de los avances más significativos es que reconoce la transferencia y comercialización de tecnología como una función legítima de las universidades. Además, autoriza la participación de universidades e investigadores en la propiedad de empresas de base científico-tecnológica (EBCT).

No obstante, la ley establece que el licenciamiento de tecnologías deberá realizarse de manera “socialmente responsable”. Este concepto requerirá una adecuada definición reglamentaria. Si su interpretación limita la apropiación de los beneficios derivados de la innovación podría debilitar los incentivos para innovar.

La ley también impulsa la ciencia abierta mediante la creación de un Repositorio Nacional de Conocimiento e Información Científico-Tecnológica para proyectos financiados con recursos públicos. Este objetivo es valioso, pero su implementación deberá resguardar adecuadamente la confidencialidad de la información.

El desafío será encontrar un equilibrio adecuado entre acceso abierto al conocimiento e incentivos a la innovación. La definición de qué información debe mantenerse reservada y por cuánto tiempo será determinante para evitar efectos no deseados sobre la creación de nuevos negocios tecnológicos. Al mismo tiempo, un repositorio con datos de investigación adecuadamente anonimizados podría transformarse en un activo estratégico para el desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial orientadas a resolver desafíos productivos y sociales del país.

La aprobación de esta ley representa un avance significativo para el sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Al modernizar la relación entre el Estado, las universidades y los mecanismos de transferencia tecnológica, contribuye a que el conocimiento generado en Chile se transforme en innovación, emprendimiento, productividad y bienestar para la sociedad.

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