Los actores del mercado financiero ven con entusiasmo el trabajo que está haciendo la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Ven que existe una mayor sintonía con las necesidades del sector y un interés genuino por resolver los problemas que los aquejan e impiden su desarrollo. En este contexto, la entidad acaba de publicar un valioso documento de política que ayudará a organizar el trabajo futuro para fortalecer la eficiencia, competitividad, profundidad y resiliencia del mercado financiero.
Uno de los mayores atributos del documento es reconocer que un mercado financiero sólido no descansa solo en la estabilidad, sino que debe adaptarse a la digitalización, a la integración internacional y a la aparición de nuevos actores y formas de financiamiento.
Fricciones regulatorias que parecen menores elevan los costos de transacción, generan incertidumbre y dificultan la innovación y la entrada de nuevos actores. Así, modernizar el mercado financiero requiere construir reglas claras y proporcionales que protejan a los inversionistas y depositantes sin imponer cargas excesivas.
“Modernizar el mercado financiero requiere construir reglas claras y proporcionales que protejan a los inversionistas y depositantes sin imponer cargas excesivas”.
Las 12 iniciativas que la CMF decidió priorizar avanzan en esa dirección. La digitalización y trazabilidad de trámites, el acceso público a criterios interpretativos, la eliminación de títulos físicos y la automatización en líneas de bonos reducirán tiempos y costos. Modernizar los modelos bancarios de riesgo de crédito permitirá que las exigencias prudenciales reflejen mejor el riesgo de cada institución. También es valioso abrir una discusión técnica sobre tokenización, revisar el impacto de la tasa máxima convencional (TMC) y facilitar el acceso a información de la CMF desde el extranjero.
La agenda contempla, además, 40 propuestas a evaluar. Estas incluyen estructuras flexibles para acceder a la bolsa, un régimen proporcional para empresas medianas, acceso de fintech de crédito a garantías estatales y mejores marcos para market makers, activos alternativos, colaterales y fondos. Bien diseñadas, estas medidas pueden ampliar la base de emisores e inversionistas, diversificar el financiamiento y mejorar la liquidez y la formación de precios.
A su vez, mejor información para las juntas, deberes fiduciarios claros, transparencia de costos y precios y reportes comparables permitirán reducir asimetrías de información, mejorar decisiones y atraer capitales. Por último, promover el ahorro, la educación financiera y la inclusión temprana es necesario para mejorar las decisiones y para generar un mercado más robusto.
Ahora el desafío es convertir esta hoja de ruta en resultados, para lo cual es valioso mantener el diálogo con la industria, la academia y la ciudadanía. Chile cuenta con instituciones financieras sólidas que deben operar en un entorno de más competencia, innovación, profundidad e integración. La implementación de esta agenda permitirá que el mercado de capitales apoye a empresas de distintos tamaños y aporte tanto al crecimiento del país, como a la tan necesaria creación de empleos de calidad.