Una preocupación que se ha advertido en los últimos años es el bajo crecimiento de la demanda eléctrica en Chile, que corresponde a las ventas que hacen los suministradores (generadores) a clientes regulados y libres. Y ya este elemento está alcanzando hitos en la estadística histórica.
De acuerdo a la consultora energiE, a partir de información del Coordinador Eléctrico, la demanda eléctrica promedio de los últimos cinco años (2021-2025) registra el peor crecimiento en dos décadas, al anotar una expansión promedio de apenas un 2,1%. Esto, marca un contraste frente al 3,9% anotado en la primera mitad de la década pasada (2011-2015) y se ubica muy lejos del 5,7% promedio alcanzado entre los años 2001 y 2005.
Aunque no habría una causa única y el hecho en sí no sería propio de Chile, los resultados en esta materia suelen ser vistos como un síntoma de la situación económica.
“El menor ritmo de crecimiento de la demanda eléctrica en el último quinquenio se debe principalmente al estancamiento del crecimiento económico. También -en menor medida- contribuyen otros factores como la pandemia y las medidas de desaceleración, el autoconsumo y generación distribuida, pero el principal es el bajo rendimiento de la economía”, reafirma energiE.
La consultora añade que, mientras la economía chilena no retome tasas de inversión de gran escala o no se acelere masivamente la electrificación, “las tasas de crecimiento se mantendrán estructuralmente lejanas a los promedios observados hace 15 o 20 años”.
Consultado, el Ministerio de Energía indicó que la evolución de la demanda eléctrica responde a múltiples factores, entre ellos el desempeño económico, el ritmo de incorporación de nuevas tecnologías y procesos de electrificación, así como condiciones de infraestructura y regulatorias. Por ello, “el crecimiento de la demanda en un período determinado no responde exclusivamente al ciclo económico”.
El Ministerio de Energía avanza en la atracción de centros de datos, la modernización de las redes y aprovechar la energía que hoy se pierde.
En esa línea, la cartera dijo que “el ciclo económico incide, pero no explica por sí solo la diferencia con los quinquenios 2001-2005 y 2011-2015, que coincidieron con fuertes ciclos de inversión minera e industrial sobre una base de consumo menor”. Hoy -continuó- pesan también factores estructurales como una economía más madura, avances en eficiencia energética impulsados por la Ley 21.305 y el crecimiento del autoconsumo.
Pero hay más al desmenuzar el análisis al que tuvo acceso DF. Mientras que en el 2000 la demanda regulada representaba el 53% del total del sistema, para el año 2025 su participación retrocedió hasta un 38%. Esta contracción -explica energiE- responde al acelerado avance de la demanda industrial y de los clientes libres, impulsada además por la constante migración de clientes industriales desde el régimen regulado hacia el libre.
Asimismo, se ve que los clientes regulados aún no recuperan su nivel de consumo de hace una década. En 2025 la demanda regulada llegó a 30.465 GWh, todavía 16% por debajo del peak histórico de 36.465 GWh registrado en 2016.
En sí, se advierte un estancamiento en la última década. “Durante los últimos 10 años, el sistema ha registrado un magro incremento promedio del 1,8% anual, confirmando una trayectoria de bajo dinamismo sostenido”, plantea energiE.

Medidas del gobierno
Si bien hay fluctuaciones entre un año y otro, en 2025 el crecimiento anual de la demanda eléctrica llegó a -0,2%, siendo el único registro negativo en dos décadas.
Para el cierre de este año, el rendimiento del sector se mantendrá ajustado a la baja, según energiE. De acuerdo con sus proyecciones, la demanda eléctrica anual cerrará el ejercicio con un modesto crecimiento en torno al 0,9%, “que de cumplirse sería el quinto peor año de este siglo”.
Sobre las medidas a impulsar para revertir este rumbo, el Ministerio de Energía indica que en 2024 la electricidad representó el 22% del consumo energético de Chile. “En un escenario tendencial, la PELP (Planificación Energética de Largo Plazo) proyecta que su demanda aumentará cerca de un 50% hacia 2055, elevando su participación a 26%. Bajo el mismo supuesto de crecimiento económico, pero con una electrificación y eficiencia energética más aceleradas, la electricidad podría alcanzar el 38% del consumo energético y casi duplicar su demanda absoluta”, dicen.
Para la cartera, “estos resultados muestran que el desafío no es solo aumentar la oferta eléctrica, sino también acelerar la electrificación de los distintos sectores de la economía, generando las condiciones para que nuevas demandas puedan desarrollarse”. Para ello, aseguró que avanza en tres frentes. Primero, la atracción de centros de datos: un equipo interdivisional elabora una hoja de ruta para facilitar la instalación de data centers de gran y mediana escala.
Segundo, la modernización de las redes. Este 21 de septiembre comienzan las mesas prelegislativas de la nueva Ley de Redes Eléctricas, “que abordará distribución y transmisión y donde se explora incorporar reglas para la infraestructura dedicada a centros de datos, con el objetivo de ingresar el proyecto al Congreso el primer trimestre de 2027 (...) Redes preparadas son condición para masificar la electromovilidad y la calefacción eléctrica”, dijo Energía.
Y, tercero, aprovechar la energía que hoy se pierde: “A julio había 2.655 MW de baterías en operación y 5.040 MW en construcción, y el Coordinador estima que los recortes de diciembre de 2026 podrían caer cerca de 77% respecto de diciembre de 2025”.