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Columnistas

La IA no va a arreglar nuestro mercado de capitales

JOSÉ TOMÁS VALENTE Fundador y CEO de Betterplan

Por: JOSÉ TOMÁS VALENTE

Publicado: Miércoles 23 de septiembre de 2026 a las 04:00 hrs.

Entrégale a la inteligencia artificial (IA) más capaz que exista hoy toda la información del mercado de capitales chileno -cada balance, cada precio, cada norma vigente- y pídele que lo haga más profundo. Te va a devolver ideas brillantes. Cero cambios. Porque el problema no es de tecnología. Es de reglas. Mira estos números.

De las 185 empresas de la bolsa chilena, solo 59 califican para el beneficio del artículo 107 de la Ley de la Renta, el que permite no pagar impuesto por la ganancia de capital. O sea, dos tercios del mercado accionario chileno quedan fuera del beneficio que existe para promover el mercado accionario chileno. Ningún algoritmo puede arreglar eso. El nuevo proyecto de ley de mercado de capitales lo hace en dos líneas: reemplaza ese requisito por un capital flotante de 15%, y el beneficio deja de ser solo para las empresas más grandes y líquidas.

La IA está transformando la industria financiera de verdad: procesar información es casi gratis y cualquier analista tiene hoy en el bolsillo capacidades que hace tres años exigían equipos completos. Pero hay límites regulatorios que la tecnología no puede suplir.

“La IA está transformando la industria financiera de verdad: procesar información es casi gratis y cualquier analista tiene hoy en el bolsillo capacidades que hace tres años exigían equipos completos”.

Una IA puede simular mil escenarios de una cartera de renta fija, pero no puede eliminar la retención de 4% que deja bonos chilenos fuera de plataformas como Euroclear. Puede redactar el reglamento interno de un fondo, pero no puede eximir del RUT al extranjero que quiera invertir en él. Puede construir una aplicación en días, pero no puede corregir que la ley permita pagar comisiones a un vehículo con exposición extranjera y las prohíba cuando esa exposición es local: castigamos por ley invertir en Chile.

Todo eso está en el proyecto. Es su parte menos vistosa y la más importante: la cañería del centro financiero regional del que llevamos 20 años hablando.

Chile ya vivió esto. MK1, MK2 y MK3 movieron el mercado más que cualquier avance tecnológico de su época, porque tocaron lo que la tecnología no toca. Después vinieron 15 años sin una actualización integral, acumulando fricciones mientras el mercado perdía profundidad.

Y hay algo que hace este proyecto más urgente que entonces: la IA no reemplaza a la buena regulación, pero sí la vuelve más rentable. Cuando analizar, distribuir y administrar cuesta una fracción de lo que costaba, el retorno de una mejora regulatoria es mucho mayor: hay más actores capaces de aprovecharla. Una regla que hace diez años habilitaba a tres administradoras hoy habilita a treinta. La tecnología amplifica; la regulación decide qué se amplifica.

Por lo mismo, aunque el titular sea habitacional, lo decisivo está en otra parte: en este proyecto se juega buena parte de la capacidad del país para financiar empresas de todos los tamaños en la próxima década.

La tecnología ya hizo su parte y va a seguir haciéndola, cada vez a menor costo. Lo que falta no se computa. Se legisla.

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