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Columnistas

¿Quién será el comprador marginal de la deuda pública?

ANDRÉS PÉREZ ECONOMISTA JEFE DEL BANCO ITAÚ

Por: ANDRÉS PÉREZ

Publicado: Jueves 18 de junio de 2026 a las 04:03 hrs.

Bastante se ha discutido sobre el persistente deterioro de nuestras finanzas públicas, recientemente reflejado por proyecciones de mayores déficits, y una nueva solicitud de endeudamiento por US$ 6.200 millones. Esta última se suma al endeudamiento autorizado en la Ley de Presupuestos 2026 por US$ 18 mil millones. Como contexto, la deuda pública bruta alcanza cerca de US$ 160 mil millones.

A pesar de la creciente preocupación, se ha puesto relativamente poca atención sobre cómo se financiará el mayor endeudamiento, la capacidad de absorción del mercado local, sus costos e implicancias.

Es evidente que la capacidad de absorción de los mercados por nuestra deuda no es infinita.

“A pesar de la creciente preocupación, se ha puesto relativamente poca atención sobre cómo se financiará el mayor endeudamiento, la capacidad de absorción del mercado local, sus costos e implicancias”.

Quizás la aparente ausencia de esta discusión obedece a que “nunca ha sido tema”, es decir, estamos acostumbrados a que exista ese comprador marginal que evita un ajuste abrupto en las tasas, hipótesis quizás sostenida por la acotada reacción de mercado al anuncio.

Asumiendo que se aprobará la solicitud de mayor endeudamiento ¿Quién será el comprador marginal de esta deuda? Bueno, depende de las alternativas de financiamiento, incluyendo, por cierto, la moneda y el plazo.

Creemos que el financiamiento adicional por US$ 6.200 millones, se alcanzará a través de deuda en moneda local y en moneda extranjera, probablemente en partes iguales.

Primero, creemos que inversionistas de renta fija soberana en moneda “dura” tienen amplia capacidad de compra por deuda chilena, revelado, en parte, por los bajos spreads soberanos actuales. Si bien el plan anual de deuda vigente por US$ 17.400 millones contempla el 30% en moneda extranjera, creemos que se optaría por un porcentaje algo mayor para el financiamiento adicional (50%), para evitar una presión adicional sobre las tasas largas locales en Chile. Ello tendría el costo de interrumpir transitoriamente el proceso gradual por llevar la deuda pública a los ratios por moneda que se tenía previo a la pandemia (80% en moneda local), elemento que llamará la atención a clasificadoras de riesgo. Para evitar un perjuicio mayor ante dicha disyuntiva, se podría dar mayor visibilidad a los avances de cobertura de la deuda en moneda extranjera.

Segundo, la deuda en moneda local sería distribuida en plazos demandados habitualmente tanto por bancos (más cortos) como por fondos de pensiones y compañías de seguros (más largos). Cuesta pensar que se programen montos significativamente mayores en letras, considerando la concentración de vencimientos y el calendario actual. Elevar significativamente el flujo de nueva deuda a plazos largos presionaría las tasas largas, dificultando el financiamiento para sectores sensibles en dichos plazos, incluso impulsando el crowding out del financiamiento privado.

Mantener condiciones favorables y competitivas de financiamiento también requiere continuar con los esfuerzos del Ministerio de Hacienda por diversificar la base de inversionistas. En años recientes se ha ampliado la base con la emisión de bonos temáticos ESG y bonos Formosa, mientras que en 2021 se emitieron bonos ultralargos en moneda extranjera a tasas convenientes.

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