Atacama busca convertir uno de sus principales atractivos naturales en una nueva fuente de desarrollo económico. El Gobierno Regional y la organización Más Chile Cultura están impulsando una iniciativa para que el Desierto Florido sea reconocido como Patrimonio Mundial de la Unesco, con el objetivo de fortalecer el turismo, atraer inversiones y abrir nuevas oportunidades para los emprendedores locales.
El proyecto, denominado Desierto Florido, Patrimonio Mundial, tiene como primer objetivo incorporar este fenómeno natural a la Lista Indicativa de Chile, paso necesario para avanzar posteriormente hacia una candidatura formal ante la Unesco, en la categoría de Patrimonio Natural.
La propuesta toma fuerza tras los resultados turísticos de 2025, cuando el Desierto Florido movilizó cerca de 410 mil viajes de visitantes a la región y la ocupación hotelera alcanzó 90% durante dos meses. Las comunas de Huasco, Freirina, Vallenar y Copiapó estuvieron entre las zonas de mayor actividad turística asociada a la floración.
Para este 2026, se estima que el fenómeno abarcará aproximadamente 17.667 kilómetros cuadrados, equivalentes a 23% del territorio regional.
El gobernador de Atacama, Miguel Vargas , quien también preside la Comisión Regional del Desierto Florido, destacó que la iniciativa permitiría dar reconocimiento internacional a un ecosistema que reúne una importante diversidad de especies vegetales y animales. En ese sentido, sostuvo que “esta nominación sería la única declaratoria que existiría en Chile asociada a un paisaje natural, porque lo que existe hoy, que son siete declaratorias, están asociadas a paisajes culturales, como Valparaíso, por ejemplo, o el Camino del Inca, pero este sería el primer patrimonio de la humanidad asociado a un paisaje natural”.
Para concretar este objetivo, la autoridad regional deberá conseguir el respaldo del gobierno central y avanzar en la coordinación de las instituciones involucradas. La iniciativa cuenta con apoyo regional, pero todavía debe cumplir las etapas previas a una eventual presentación ante la Unesco.
Motor de nuevos negocios
Más allá de conseguir el reconocimiento internacional, la propuesta busca aprovechar el potencial económico del Desierto Florido para desarrollar actividades ligadas al turismo de naturaleza, la investigación científica, la gastronomía, la cultura y los servicios.
La actividad turística asociada a este fenómeno abre oportunidades para distintos sectores, entre ellos alojamientos, restaurantes, empresas de transporte, operadores turísticos, guías especializados, comercio, artesanía y emprendimientos locales.
El director de Más Chile Cultura, Nicolás Cañas, explicó que la idea es ampliar la matriz productiva regional aprovechando sus atributos naturales, sin desplazar a la minería como principal actividad económica. “Atacama tiene la oportunidad de comenzar a mirar sus activos naturales como parte de su estrategia de desarrollo para las próximas décadas. No se trata de reemplazar la minería, sino de diversificar nuestra matriz económica y construir nuevas industrias a partir de aquello que hace único a este territorio”, señaló.
Uno de los desafíos es aprovechar la llegada de visitantes para desarrollar una oferta turística que permita extender sus estadías y generar mayor actividad comercial en las comunas vinculadas al fenómeno. La propuesta también considera la necesidad de fortalecer la infraestructura turística y promover una planificación que permita compatibilizar el desarrollo económico con la protección del ecosistema.
Inversión récord
La iniciativa se desarrolla en medio de un mayor impulso al turismo en Atacama. Durante 2026, la región aprobó un programa financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) por más de $4.600 millones, destinado a promoción y desarrollo turístico.
Se trata de recursos que forman parte de una estrategia regional más amplia y que no corresponden al financiamiento de la candidatura del Desierto Florido ante la Unesco.
Según los antecedentes del programa, es la mayor inversión de este tipo realizada hasta ahora en Atacama y contempla acciones para diversificar la oferta turística, aumentar la llegada de visitantes, disminuir la estacionalidad y fortalecer el posicionamiento de la región como destino internacional.
Además del Desierto Florido, Atacama cuenta con condiciones para desarrollar distintos segmentos de turismo especializado, entre ellos el astroturismo, turismo aventura, turismo minero y enoturismo.
La iniciativa busca complementar esa oferta con actividades relacionadas con la biodiversidad, fotografía, educación ambiental, patrimonio natural y experiencias vinculadas al territorio.
Desde Más Chile Cultura consideran que el crecimiento turístico debe traducirse también en beneficios concretos para quienes viven y desarrollan actividades económicas en las localidades cercanas. “El Desierto Florido puede ayudarnos a construir una economía más diversa, vinculada al turismo, la ciencia, la naturaleza y los servicios, generando oportunidades para emprendedores y comunidades locales. El desafío es que el valor que genera este patrimonio permanezca en el territorio y contribuya a su desarrollo”, destacó Cañas.