En un punto de inflexión en su cronograma de construcción está entrando el Puente Chacao. Con un 69% de avance, la megaobra de infraestructura que unirá el continente con la Isla Grande de Chiloé y que se consolida como el puente colgante más grande de Sudamérica, se prepara para entrar de lleno en una de sus fases más complejas: la instalación de su superestructura.
El hito que marca el inicio de esta nueva etapa es precisamente la llegada desde Italia de las primeras sillas (soportes estrucuturales) de acero fundido. Se trata de componentes críticos, fabricados con alta precisión geométrica, que resultan fundamentales para la configuración y soporte del cable principal del viaducto.
Ingeniería internacional
En términos técnicos, el proyecto contempla la instalación de 10 de estas gigantescas piezas, las cuales se dividen en dos tipos según su función estructural.
Seis de ellas corresponden a sillas torre, que se ubicarán en la cúpula de las tres pilas del puente (norte, central y sur) y que permitirán el cambio de dirección del cable principal.
Las cuatro restantes son sillas de dispersión, ubicadas en los macizos de anclaje en los extremos del puente, cuya función es abrir las hebras individuales (torones) del cable para repartir y amarrar la inmensa carga hacia el terreno, evitando que la tensión se concentre en un solo punto.
Para el Ministerio de Obras Públicas (MOP), esta nueva fase representa un desafío mayor en la administración y logística del contrato. El inspector fiscal (s) de la obra, Carlos Thomas, detalló que el foco de los trabajos dará un giro importante. “Ya pasamos de estar terminando las elevaciones de las pilas, que son estructuras principalmente de hormigón, y nos estamos pasando a elementos que vienen del extranjero”, indicó.
Alto tonelaje
En esta línea, Thomas advirtió que el principal objetivo de la Inspección Fiscal será velar por el control de calidad y los plazos de fabricación de estos componentes internacionales. A esto se suma la complejidad técnica en terreno: “Hay que instalar pasarelas y distintos elementos de muchísimo tonelaje, además de coordinar la participación de distintos trabajadores especialistas para llevar a cabo todos estos trabajos”, explicó.
El centro de operaciones logísticas para este desafío será el anclaje norte. Así lo detalló el ingeniero especialista del consorcio R&Q-COWI, Levent Oymael, quien señaló que desde este punto se coordinarán las instalaciones temporales (como el sistema de pasarelas) y el montaje definitivo de las estructuras italianas, procesos que requerirán trabajos previos de instalación de placas base e inyección de lechada de alta resistencia.
Con el arribo de estos insumos el proyecto entra en una recta decisiva, trasladando la complejidad de las obras hacia los cielos del Canal de Chacao.