Las distintas leyes que en los últimos años buscaron dar más flexibilidad a los trabajadores comenzaron a tener efectos en la conciliación entre vida laboral y familia. Pero su uso es acotado.
Esa fue una de las principales conclusiones que dejó una encuesta elaborada por Núcleo Milenio en Política Laboral y Vida Familiar y Colectiva, Labofam, que es un centro de investigación chileno financiado por la ANID y albergado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.
El estudio analizó los efectos de las modalidades de trabajo flexible (MTF) implementadas recientemente en Chile, considerando herramientas asociadas a la Ley de Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral, la reducción de la jornada a 40 horas y la legislación sobre trabajo a distancia.
La encuesta se realizó entre marzo y agosto de 2026 y consideró a más de 2 mil trabajadores sin cargos de jefatura y con al menos un hijo menor de 14 años, pertenecientes a empresas medianas y grandes sindicalizadas del sector servicios en cuatro regiones del país.
Las cifras
Los resultados mostraron una primera paradoja. Las modalidades flexibles se asociaron a una mayor satisfacción con el equilibrio entre trabajo y familia, pero varias de las opciones con mejores resultados tuvieron un uso relativamente bajo.
Los permisos especiales para interrumpir la jornada fueron los más utilizados, con un 29% de la muestra. Le siguieron el uso del feriado legal durante vacaciones, con 19%; los horarios flexibles de entrada y salida, con 16%; y la redistribución de la jornada, con 13%.
Más atrás aparecieron la modificación transitoria de turnos durante vacaciones, con 10%; el teletrabajo, con 8%; y la reducción transitoria de jornada durante vacaciones, con 5%.
Precisamente el teletrabajo fue la alternativa que registró la mayor satisfacción con el equilibrio entre trabajo y vida familiar, con una nota promedio de 6,7 en una escala de cero a 10. Le siguieron los horarios flexibles, con 6,2, y la reducción transitoria de jornada durante vacaciones, con 6,1.
El promedio general de satisfacción se ubicó en 5,6.
“Todavía existen prejuicios y resistencias por parte de las empresas; por ejemplo, la idea de que las modalidades de trabajo flexible pueden reducir la productividad o dificultar la supervisión de los trabajadores”, señaló el director de Labofam, Pablo Pérez.
A ello sumó el eventual desconocimiento de los trabajadores sobre los derechos que establecía la legislación y, especialmente, las relaciones de poder dentro de las empresas.
A su juicio, este último factor es particularmente relevante en Chile debido a “la debilidad de la organización sindical y la limitada capacidad de muchos sindicatos para negociar aspectos no salariales de las condiciones de trabajo”.
La carga del cuidado
Pero la mayor flexibilidad no movió la aguja en corresponsabilidad.
Cuando se consultó a los encuestados quién se encargaba principalmente del cuidado de los hijos durante la semana, el 73% mencionó a la madre, frente a un 38% que señaló al padre. La diferencia se amplió frente a una enfermedad: la madre fue mencionada por el 79% y el padre por el 40%.
Para Pérez, los resultados muestran un límite relevante: “Las políticas de conciliación por sí solas no necesariamente modifican la distribución de las responsabilidades de cuidado dentro de los hogares”.
Incluso, advirtió que estas herramientas podían terminar reproduciendo las diferencias si eran fundamentalmente las mujeres quienes recurrían a ellas.
El límite del teletrabajo
Los resultados también abrieron una interrogante respecto del alcance que podía tener el teletrabajo como herramienta de conciliación. Aunque quienes lo utilizaban mostraron la mayor satisfacción con el equilibrio entre vida laboral y familiar, apenas un 8% de la muestra declaró recurrir a esta modalidad.
Sobre este ítem, Pérez señaló que existe espacio para ampliar su utilización, pero advirtió que hay límites “estructurales” en algunos sectores.
Además, sostuvo que en Chile el teletrabajo continúa concentrado en un grupo relativamente reducido y comparativamente aventajado de trabajadores, principalmente profesionales y personas en cargos administrativos.
A ello se sumaba otro elemento: contar con el derecho no garantiza necesariamente su utilización.