Una crisis bancaria que amenaza con convertirse en un problema político de mayores proporciones sacude a Paraguay. El presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, renunció este martes a su cargo, horas después de que el organismo anunciara la intervención de Ueno Bank, una de las entidades financieras de mayor crecimiento del país, en medio de cuestionamientos sobre su solvencia y supervisión.
La decisión se produjo mientras cientos de clientes se agolpaban frente a las sucursales cerradas del banco, intentando recuperar sus ahorros o conseguir información sobre el destino de sus depósitos. Entre ellos había jubilados que reciben sus pensiones a través de la institución.
El episodio puso bajo presión al gobierno del Presidente Santiago Peña, quien solicitó personalmente la renuncia de Carvallo y anunció un acuerdo con los titulares de ambas cámaras del Congreso para tramitar una ley que permita iniciar el pago inmediato a los ahorristas y garantizar la devolución de los recursos públicos administrados por la entidad.
"Este es un caso particular de una entidad, no del sistema financiero nacional, y quienes sean responsables deberán responder ante la Justicia, sin excepciones y sin privilegios", afirmó Peña en una publicación en X.
La crisis también amenaza con golpear la reputación financiera de Paraguay, que en los últimos años se ha posicionado como un destino emergente para la inversión extranjera, especialmente de capitales brasileños.
Un banco de rápido crecimiento bajo sospecha
Ueno Bank pertenece mayoritariamente al Grupo Vázquez, uno de los conglomerados empresariales de Paraguay, y cuenta con cerca de 3 millones de clientes. Su expansión lo convirtió en el mayor emisor de tarjetas de crédito del país, con casi 1,1 millones de plásticos hasta septiembre.
Pero su crecimiento también estuvo acompañado de cuestionamientos sobre la calidad de sus activos, sus operaciones con empresas relacionadas y la concentración de depósitos públicos.
Según cifras citadas por Bloomberg, los depósitos del gobierno en Ueno alcanzaban unos US$ 869 millones a fines de junio, equivalentes al 29% del total de depósitos de la entidad.
Las primeras irregularidades detectadas por el Banco Central estuvieron relacionadas con créditos vinculados a empresas del grupo controlador, según explicó Carvallo. A ello se sumó un deterioro de los indicadores de liquidez y solvencia.
De acuerdo con los reguladores, el índice de solvencia del banco cayó por debajo del umbral mínimo exigido, tras ajustes a sus estados financieros, lo que precipitó la intervención.
La situación también llegó a la Justicia. La Fiscalía paraguaya ordenó la detención de ocho personas vinculadas a Ueno, entre ellas su CEO, Miguel Vázquez, mientras avanzan las investigaciones sobre las operaciones de la institución.
Ni Ueno Bank ni su grupo controlador respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios de las agencias internacionales.
Las señales de alerta
Los problemas de Ueno ya habían comenzado a reflejarse en los mercados financieros.
En marzo, la entidad protagonizó la mayor emisión de bonos corporativos en la historia de Paraguay, al colocar US$ 350 millones en títulos internacionales con vencimiento en 2031, convirtiéndose en el único banco local con deuda negociada en los mercados globales.
Sin embargo, los títulos acumularon fuertes pérdidas durante los últimos meses, en medio de crecientes dudas sobre su situación financiera.
Los bonos con vencimiento en 2031 cotizaban este martes en torno a 86 centavos por dólar, frente a los 99 centavos registrados a comienzos de año. Sus rendimientos, en tanto, superaron el 10% durante noviembre, reflejando una mayor percepción de riesgo crediticio.
En octubre, Fitch Ratings había revisado a negativa la perspectiva de los bonos de Ueno, citando el rápido crecimiento de su balance y el elevado nivel de activos intangibles.
La semana pasada, los ejecutivos del banco habían presentado un plan de capitalización por US$ 100 millones para reforzar la confianza en la entidad. La mitad de los recursos provendría de su sociedad controladora, U Holdings, y el resto de la venta de acciones a inversionistas privados locales.
Pero los esfuerzos no lograron evitar la intervención.

Carlos Carvallo, presidente del Banco Central.
La crisis también tuvo repercusiones en la deuda soberana paraguaya. Los bonos en dólares con vencimiento en 2055 retrocedieron cerca de un centavo por dólar durante la jornada, ubicándose entre los de peor desempeño de los mercados emergentes, según datos recopilados por Bloomberg.
Más allá de sus consecuencias financieras, el caso amenaza con convertirse en uno de los episodios más complejos para la administración de Peña.
El mandatario mantuvo vínculos comerciales con el grupo propietario de Ueno hasta marzo de 2025, mientras que Carvallo había presidido una entidad predecesora del banco hasta agosto de 2023, antes de asumir la conducción del Banco Central.
Estos antecedentes alimentaron las críticas sobre la cercanía entre las autoridades y el conglomerado financiero, así como los cuestionamientos a la oportunidad y eficacia de la supervisión bancaria.
En los últimos meses, varios senadores habían solicitado la remoción de la cúpula del Banco Central, luego de considerar insuficiente un informe sobre la situación de Ueno.
La tensión escaló el lunes, cuando el vicepresidente Pedro Alliana expresó públicamente su preocupación por la concentración y vulnerabilidad de los fondos públicos depositados en la entidad, e instó a Peña a intervenir en el asunto.
El Presidente incluso suspendió un viaje previsto a España para participar en la Cumbre Iberoamericana.
Este martes, la senadora opositora Yolanda Paredes pidió iniciar un juicio político contra el mandatario, aunque el oficialismo cuenta con una amplia mayoría parlamentaria que dificultaría el avance de una iniciativa de ese tipo.