Los precios del petróleo volvieron a subir este martes, impulsados por los temores a una nueva escalada de los ataques iraníes contra el transporte de crudo en Medio Oriente. A las 9:00 a.m., el WTI sube 4,8% hasta los US$ 108,6 el barril, mientras el Brent avanza 1,9% hasta los US$ 111,67 por barril. En ambos casos se trata del nivel más alto desde mayo.
La preocupación de los operadores se concentra en el estrecho de Ormuz, donde Irán ha intensificado sus ataques contra buques petroleros. El vicepresidente primero iraní, Mohammad Reza Aref, afirmó el lunes que Teherán “no tiene otra opción” que ejercer el control sobre este paso marítimo para garantizar su seguridad, según informó la agencia estatal IRNA.
Pese al reciente recrudecimiento de las hostilidades, las exportaciones de crudo desde el golfo Pérsico han mostrado una recuperación. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró el lunes a Fox News que los flujos de petróleo habían alcanzado aproximadamente el 80% de sus niveles previos a la guerra.
“Los flujos de crudo del Golfo parecen estar recuperándose mucho más rápido de lo esperado, lo que da al mercado un mayor margen de maniobra”, señaló Salih Yilmaz, analista senior de Bloomberg Intelligence. Sin embargo, advirtió que “ese colchón es mucho menor en los productos refinados, donde los inventarios siguen agotados y los flujos continúan mucho más restringidos”.
En medio del alza del petróleo, impulsado también por la guerra en Ucrania, los combustibles refinados han registrado aumentos todavía mayores, mientras los nuevos ataques contra petroleros e infraestructura energética mantienen elevados los riesgos geopolíticos.
En particular, los futuros del diésel europeo, que ya duplican sus niveles de comienzos de año, llegaron a subir 2,7%. El movimiento coincidió con la oposición de legisladores estadounidenses al acuerdo impulsado por el Presidente Donald Trump para importar diésel desde Rusia, en momentos en que su administración intenta contener los precios récord de los combustibles antes de las elecciones legislativas de noviembre.
En Europa, Francia anunció que obtuvo compromisos de tres productores de Medio Oriente para aumentar sus suministros de diésel durante los próximos meses. El encarecimiento de este combustible ha agravado las presiones sobre el costo de vida en ese país y otras economías, en medio de protestas que derivaron en episodios de violencia durante el fin de semana en París y otras ciudades.
La proximidad del invierno en el hemisferio norte añade presión sobre un mercado que ya enfrenta una limitada disponibilidad de combustibles. “Con los inventarios ya gravemente agotados, el mercado tiene muy poco margen para amortiguar otro revés, lo que explica por qué el Brent sigue subiendo”, afirmó Emily Ashford, jefa de investigación energética de Standard Chartered Bank.
La incertidumbre también comienza a afectar los acuerdos de suministro de largo plazo. Las negociaciones de Saudi Aramco con refinerías asiáticas han enfrentado nuevas dificultades debido a compras pendientes de contratos existentes, mientras numerosos compradores se muestran reacios a comprometer mayores volúmenes para 2027 ante las dudas sobre la disponibilidad de petróleo.
A ello se suman los elevados costos del transporte marítimo. Para ampliar la capacidad disponible, la administración Trump está autorizando la venta de petroleros sujetos a sanciones, aunque los contratos vigentes, las exigencias regulatorias y las altas tarifas de flete podrían limitar el alcance de la medida.
Reino Unido refuerza la defensa de Arabia Saudita
En paralelo al aumento de las tensiones en los mercados energéticos, el primer ministro británico, Andy Burnham, solicitó a la Real Fuerza Aérea (RAF) realizar misiones defensivas para proteger a Arabia Saudita de los ataques de los hutíes, el grupo militante yemení respaldado por Irán, según informaron a Bloomberg funcionarios británicos familiarizados con la decisión.
El despliegue contempla aviones de combate Typhoon para defender ciudades e infraestructura saudí de ataques aéreos. La operación representa una ampliación del apoyo militar británico a Riad, que hasta ahora se había limitado al reabastecimiento de combustible en vuelo con fines defensivos.
La decisión responde a una serie de ataques que han afectado instalaciones estratégicas y centros urbanos del reino. Los bombardeos contra el aeropuerto de Riad han dejado más de una docena de muertos y provocado interrupciones de vuelos durante octubre, mientras que la sede de Saudi Aramco en Dhahran y un oleoducto que atraviesa el país también han sido alcanzados. La noche del lunes volvieron a activarse las alertas antiaéreas en la capital saudí.
Además de los cazas Typhoon, el Reino Unido proporcionará un avión de transporte Atlas A400M para trasladar equipamiento dentro del territorio saudí y desplegará asesores militares para apoyar a las fuerzas locales, de acuerdo con las fuentes citadas por Bloomberg. El Ministerio de Defensa británico no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.
Las consecuencias de la ofensiva también se extienden a la actividad económica. Arabia Saudita postergó hasta 2027 su conferencia Future Investment Initiative, uno de sus principales encuentros internacionales de negocios e inversiones, debido a la continuidad de los ataques hutíes. La suspensión supone un revés para los esfuerzos del reino por consolidarse como un centro global de negocios.