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Dalibor Eterovic

Washington, como elefante en cristalería

Dalibor Eterovic Managing Director TRG Management

Por: Dalibor Eterovic | Publicado: Martes 28 de mayo de 2019 a las 04:00 hrs.
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El pobre desempeño de los activos financieros emergentes en mayo fue marcado por dos factores. Después de mostrar mejoras significativas en marzo y abril, los datos económicos en la Eurozona y China han vuelto a decepcionar mientras que Estados Unidos parece haber perdido el sorprendente impulso mostrado durante el primer trimestre. Al mismo tiempo, este mes resurge el riesgo de guerra comercial, con el aumento por parte de Trump de aranceles de 25% (desde 10%) a US$ 200 mil millones en importaciones de productos chinos. Y como si esto fuera poco, el gobierno norteamericano ya está estudiando una siguiente ronda de aranceles por los US$ 300 mil millones restantes que aún no han sido afectados.

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¿Qué tan negativo sería un escenario de aranceles permanentes entre EE.UU. y China cubriendo todo su comercio bilateral? Con el mercado asignando una probabilidad de 50% de una baja de 25pb en la tasa de política monetaria en los próximos tres meses, se puede inferir que el impacto sería casi recesivo. Sin embargo, la respuesta no es trivial.

La imposición de aranceles tiene al menos tres efectos económicos de corto plazo. Primero, al encarecer el costo de ciertos productos, reducen el ingreso real. Pero, este efecto no sería muy relevante. Los costos directos de los aranceles son hasta ahora en torno a US$ 100 mil millones y podrían duplicarse en caso de que el conflicto escale, pero deben ser puestos dentro del contexto de los US$ 20 billones de la economía norteamericana (millones de millones) y los más de US$ 13 billones de la economía asiática.

Segundo, al cambiar precios relativos, los aranceles incentivan la compra de bienes producidos domésticamente. Este efecto también sería menor, dado que los aranceles no cambian la relación ahorro-inversión del país, y no afectan el nivel de exportaciones netas, al apreciar el tipo de cambio real.

Tercero, si el aumento de precios de corto plazo afecta las expectativas inflacionarias, la Fed podría reaccionar con alzas de tasas, apretando las condiciones financieras. Si bien hasta ahora el impacto inflacionario de las aranceles ha sido bajo, dado que sólo el 15% de los productos afectados son bienes de consumo, las importaciones chinas restantes contienen más de 60% de este tipo de productos lo que amplificaría el efecto sobre precios. No obstante, estamos muy lejos de un escenario que obligue a la Fed a restringir liquidez por aranceles, pues el problema actual es que las expectativas están bajo la meta de 2% y los riesgos sobre el crecimiento son a la baja. Con todo, distintas estimaciones sitúan los efectos negativos de la guerra tarifaria sobre el crecimiento de EEUU en torno a 40pb y a casi un punto porcentual para la economía china: efectos importantes, pero lejos de ser catastróficos.

Por el momento, una solución al conflicto comercial no se ve cercana. Sin embargo, dada la poca tolerancia de Trump a caídas en la bolsa norteamericana, esto puede cambiar rápidamente. El problema de fondo es que la economía global esta débil y tanto EEUU, como la Eurozona y China están dando sorpresas económicas negativas. El peligro es que las erráticas políticas de la Casa Blanca generen un deterioro mayor en el apetito por riesgo y la cristalería se venga abajo.

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