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DF Conexión a China | M&A con China: la cultura importa

Claudia Labarca Doctora en Rrii, Centro de Estudios Chinos contemporáneos (Durham), profesora asociada Facultad de Comunicaciones PUC

Por: Claudia Labarca | Publicado: Martes 30 de marzo de 2021 a las 04:00 hrs.
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Claudia Labarca

Grandes consultoras como Deloitte o Mckinsey, así como también numerosos expertos y académicos, coinciden en la importancia de tomar en cuenta la cultura a la hora de validar los factores que determinan el éxito o fracaso de un proceso de fusión o adquisición.

Sí, la cultura importa, dicen ellos. Importa desde la perspectiva macro (cultura nacional), como la mezzo (cultura organizacional). Según un estudio de Mckinsey, el 95% de los ejecutivos piensa que la acomodación cultural (cultural fit) es crítica para el éxito de la integración. Sin embargo, el mismo estudio dice que sólo el 25% considera que la falta de cohesión cultural y alineamiento es una causa fundamental que explica el fracaso de los esfuerzos de integración en el mundo corporativo.

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¿Importa, entonces? Claro que sí, sobre todo cuando la distancia cultural percibida es mayor entre compañías con culturas nacionales diferentes, como el caso de Chile y China. Si se agrega a este cóctel, institucionalidades y sistemas políticos diferentes el tema cobra aún mayor relevancia.

Quizás el ejemplo más evidente es el reciente acuerdo alcanzado entre la gigante estatal china State Grid Corporation para adquirir el control de CGE, la mayor compañía de distribución eléctrica en Chile. La transacción generó no sólo especulaciones en la prensa -particularmente cuando un alto ejecutivo de la compañía destacó la sinergia entre el Gobierno chino y la empresa estatal-, sino que también genuinas preguntas sobre cómo llevar a cabo una fusión de este tipo en forma exitosa. Más aún, varios medios de prensa destacaron temáticas de interés nacional (ferrocarriles, distribución eléctrica en manos chinas) que aumentaron los resquemores de la creciente inversión china en el país.

No olvidemos que la cultura nacional influye directamente en las culturas corporativas (el famoso 996 chino, por ejemplo: trabajar de 9 a 9, seis días a la semana) y que tiene evidentes implicancias en fusiones y adquisiciones. El horario de trabajo, sin embargo, es sólo la punta del iceberg. La visión de la compañía, el estilo de liderazgo de sus ejecutivos o la conformación de equipos de trabajo están fuertemente teñidos de las particularidades propias de la cultura nacional y la corporativa.

En el caso de China, además, se suma un elemento propio y fundamental: el sistema político institucional que sustenta, alimenta y desarrolla esa cultura. Por ello se hace necesario comprender en sus dimensiones no sólo culturales, sino que también político institucionales, a quienes ya ha realizado importantes inversiones en áreas críticas del país: minería (cobre y litio), infraestructura (particularmente electricidad), transporte e infraestructura portuaria, así como telecomunicaciones.

De esta manera cobra especial relevancia el sistema político institucional particular de la nación china, el rol del Partido Comunista chino en la toma de decisiones y sus implicancias a nivel corporativo, pero también nacional. Es decir, la economía política inherente a las adquisiciones y la compra de empresas chilenas por parte del Estado chino.

Resucitando a Hungtinton, “culture matters”.

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