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Erik Haindl

Consecuencias del Shock Inmigratorio

Erik Haindl Rondanelli Decano Facultad de Negocios, Ingeniería y Artes Digitales, Universidad Gabriela Mistral

Por: Erik Haindl | Publicado: Viernes 25 de enero de 2019 a las 04:00 hrs.
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En los últimos años, Chile ha recibido más de un millón de inmigrantes, un verdadero “shock” para nuestra economía. Esto tiene algunas consecuencias positivas y otras negativas, hay sectores que ganan y otros que pierden.

En lo positivo, la llegada masiva de trabajadores del exterior significa que aumentan los recursos productivos del país, lo que a su vez aumenta el PIB potencial. Esto hace que el país crezca. Para los trabajadores que están inmigrando, se les abren posibilidades de mayores ingresos que en sus lugares de origen. Ellos claramente están ganando.

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Los inmigrantes traen nuevos aportes culturales que aumentan la diversidad y complejidad de nuestra sociedad. Es importante, sin embargo, que se produzca una amalgama que permita a la sociedad chilena digerir apropiadamente estos aportes culturales, y que no se formen guetos separados al interior del país. La demografía en Chile indica tasas de fertilidad en descenso. La llegada de inmigrantes viene a suplir la menor natalidad, lo que permite sostener altos ritmos de incremento de la fuerza de trabajo. Esto permite reducir o sostener los salarios a un nivel bajo, lo que claramente beneficia al sector empresarial con mano de obra barata. Todas las actividades productivas que son intensivas en trabajo se ven ampliamente beneficiadas con esta inmigración. Sigamos con las consecuencias negativas. La economía chilena no es capaz de generar suficientes puestos de trabajo para absorber a los migrantes, más el respectivo aumento en la fuerza de trabajo chileno. En el último año se incorporaron alrededor de 160 mil personas a la fuerza de trabajo, a lo que se sumaron 200 mil inmigrantes. Habría que crear 360 mil nuevos puestos de trabajo para mantener la desocupación constante. La economía chilena, creciendo al 4% anual, creó alrededor de 165 mil puestos nuevos de trabajo. Esto significa una tasa de desocupación creciente (12,7%, según el censo 2017).

Los inmigrantes generan mayor desocupación a los trabajadores nacionales que tienen similar nivel de educación. Como los actuales inmigrantes tienen una composición educacional similar a la de los trabajadores chilenos, todos los segmentos son afectados por esta mayor desocupación.

Los inmigrantes demandan un lugar donde poder vivir. Un shock de inmigración se traduce en un shock equivalente en mayor demanda por viviendas, lo que ha significado una importante alza en el valor real de las viviendas. Ello afecta negativamente a los trabajadores que no tienen una casa propia. La evidencia histórica es abrumadora en señalar que los países que experimentan un fuerte shock de oferta de trabajo, tienden a mantener los salarios reales constantes, lo que conduce a una disminución de los pagos al trabajo en relación a los pagos al capital. La distribución funcional del ingreso favorece cada vez más al capital. Esto hace que la distribución personal del ingreso se vuelva cada vez más desigual, y el país sea cada vez más inequitativo.

En síntesis, una inmigración tan elevada como la que tenemos actualmente beneficia ampliamente al capital y perjudica a los trabajadores chilenos.

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