Guillermo Tagle

Te fuiste “indignado”...puedes ahora descansar en paz

“Soy un indignado” titulaba el último mensaje escrito por Felipe Cubillos en La Segunda. Sólo 3 días antes de que le llegara su hora de partir, lanzó este llamado, para que nos diéramos cuenta de la urgencia que estábamos viviendo...

Por: Guillermo Tagle | Publicado: Viernes 9 de septiembre de 2011 a las 05:00 hrs.
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“Soy un indignado” titulaba el último mensaje escrito por Felipe Cubillos en La Segunda. Sólo 3 días antes de que le llegara su hora de partir, lanzó este llamado, para que nos diéramos cuenta de la urgencia que estábamos viviendo. De continuar el ambiente de pesimismo y antagonismo que empezaba a reinar, se podría convertir en un cáncer irreversible, para la paz de nuestra sociedad. Recibí y leí su mensaje un día antes del trágico accidente, no dudé en distribuirlo a mucha gente. Era muy relevante y necesario ese llamado a cambiar el foco de atención, a recordar que tenemos muchas tareas pendientes, en la ayuda real a los necesitados; recordar lo importante que es continuar recuperando los daños que dejó el terremoto, lo necesario que es buscar nuevas formas de proveer infraestructura y calidad a la educación, lo relevante que es para las empresas y empresarios tratar con equidad y justicia a sus trabajadores y clientes. Nos encontrábamos empantanados, embarcados en una lucha de intereses, con egoísmos, fríos cálculos, sufriendo las negativas consecuencias de lo que provocan quienes usan buenas iniciativas sociales, para robar, abusar y destruir. Estábamos viviendo un ambiente de pesimismo urgente de revertir.

Desde que el terremoto del 27F le impulsó a partir con la iniciativa “Desafío Levantemos Chile”, lo que partió como una iniciativa puntual para reconstruir escuelas o recuperar los medios de trabajo a pescadores de las zonas afectadas, se fue convirtiendo gradualmente un desafío mucho mayor y permanente. Un Chile que ha demostrado puede ser unido y solidario cuando se lo propone, que puede hacer suyas causas comunes para construir un mejor país, no se merece ni le corresponde se nos imponga una polarización sin disposición a negociar, sin voluntad de lograr acuerdos.

Está claro que Dios quiso lanzar al infinito, la obra de Felipe Cubillos. Dios quiso llamarlo a su lado en este momento, acompañado de un grupo diverso y connotado de colaboradores, apoyado también por otro Felipe también muy popular y querido, que al emprender juntos en este viaje a la eternidad, han podido potenciar y unir una vez más a todo Chile, en torno a una obra de solidaridad y de bien. La forma, el lugar, la hora, la compañía con que Dios permitió la partida de este grupo, ha sido un nuevo terremoto, en este caso espiritual, para la reconciliación de nuestra Patria. Para quienes creemos que hay un después, resulta natural entender que esto no ha sido casualidad. El equipo de Desafío Levantemos Chile, unido al de TVN se había propuesto ayudar a los habitantes de Juan Fernández. Sin embargo, Dios quería para ellos una misión mucho mayor, quería que el ejemplo de lo que estaban haciendo fuera conocido y difundido en todo Chile, en todo el mundo. Darnos cuenta de que mientras algunos se debaten en causas y posturas intransigentes, hay muchos más que lo que quieren es ayudar, buscar soluciones prácticas, rápidas y urgentes.

Chile necesitaba un terremoto espiritual que le permitiera recuperar la capacidad de dialogar, la capacidad de buscar acuerdos, de encontrar soluciones sin importar el rating o la presión que provocan las redes sociales. Si la obra de Juan Fernández se hubiese realizado sin mediar este “fatídico” accidente, los habitantes del archipiélago habrían recibido un aporte importante, pero nada comparable con la forma cómo este episodio, puso a su geografía y sus necesidades en la mente de toda la humanidad.

Estabas indignado, como muchos miles de personas como tú, que compartíamos el mismo sentimiento de frustración y desesperanza. Tu partida ya no fue en vano, Dios quiso que partieran de forma inesperada, haciendo lo que más les gustaba, embarcados en una aventura cuyo fin era ayudar. Nos han dejado a todos la tarea de “Levantar Chile”, ayudándonos a dejar atrás los malos momentos y ojalá no volver a sentirnos indignados, no volver a perder el eje de la paz para nuestra Sociedad. La generosidad con que abrasaste el desafío de “levantar Chile”, te ha sido premiada con un llamado a la eternidad, en la inmensidad del mar que tanto querías, donde ahora podrás volar y observar cómo tu obra se multiplica y perpetúa. El sacrificio y la muerte de Felipe y este grupo de 21 colaboradores, no ha sido en vano. Pueden ahora descansar en Paz y desde lo alto, apoyar a sus familias y seres queridos, para que puedan recuperarse y vivir en adelante, con la alegría y el orgullo, de que uno de los suyos dio su vida, por el bien de la humanidad.

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