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Reforma a isapres: la igualdad desigual

Guillermo Paraje Académico Escuela de Negocios

Por: Guillermo Paraje | Publicado: Jueves 9 de mayo de 2019 a las 04:00 hrs.
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Guillermo Paraje

El gobierno ha anunciado los lineamientos que tendrá el proyecto de reforma a las isapres, después de un largo período de estudio. Uno de los elementos que más se ha destacado es la eliminación de la discriminación actual por sexo y edad que, bajo cualquier enfoque de Seguridad Social en salud, resulta inaceptable. Sin embargo, detrás de la fanfarria de los anuncios y de lo que hasta ahora se conoce, se esconde una “igualación” que sigue discriminando en contra de las mujeres y de los adultos mayores.

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Se ha anunciado que mujeres y hombres pagarán el mismo precio por el mismo plan por tramo de edad. Esto, que parece efectivamente igualar la cancha, resulta todavía discriminador en contra de ellas. ¿Por qué? Simplemente porque mujeres y hombres no ganan lo mismo en el mercado laboral. En Chile, el salario promedio de las mujeres (corregido por edad y nivel educativo) es entre un 15 y 20% menor al de los hombres. Entonces, si a un hombre comprar su plan de isapre le cuesta cinco días de trabajo, a una mujer de la misma edad y la misma educación le va a costar seis días de trabajo.

¿Dónde está la igualdad? Las mujeres van a tener que seguir pagando más por estar en una ISAPRE, no en términos absolutos, pero si en términos relativos.

Para los adultos mayores, la situación parece ser peor, porque de acuerdo a los anuncios, existirán precios distintos a medida que la persona irá envejeciendo, y esos precios serán crecientes. O sea que, a medida que la persona envejece y sus ingresos caen (porque los ingresos promedios de las pensiones son bastantes más bajos que los ingresos en edad activa), será cada vez más difícil pagar el plan de salud. De ser así, la “lógica” del seguro de isapres se mantendrá: a medida que la persona envejece y necesita utilizar más su seguro porque su salud se deteriora, le será cada vez más difícil pagarlo. La consecuencia natural de esto será que, ante la mayor dificultad de pagar el seguro de ISAPRE, una parte de los adultos mayores migrará a Fonasa, que seguirá haciéndose cargo de las personas con mayores gastos de salud.

¿Dónde está entonces el cambio respecto de la situación actual? Probablemente, el incremento en el precio a medida que la persona envejece sea más suave que el actual, lo cual es un avance. Pero no va a cambiar la situación de fondo, que es que la carga económica de pagar un plan de isapre para una persona que se retira se torna insostenible.

La solución, tanto a la discriminación de mujeres como de adultos mayores que esta reforma mantendrá, es simple, pero no parece haber sido considerada por el gobierno: las personas debieran pagar su seguro de salud en función de sus ingresos. Los que están en isapre debieran pagar su seguro de salud con el 7% de su contribución (probablemente, con un precio piso) que debiera ir íntegramente al Fondo de Compensación. Entonces, hombres y personas jóvenes pagarán más que mujeres y adultos mayores.

Esa es la base de un sistema de seguridad social y ya se da para los que están en Fonasa. Pensar que no pueda hacerse también en isapres resulta incomprensible.

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