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Salmones, reactivación económica y desarrollo local

Felipe Sandoval Presidente de SalmonChile

Por: Felipe Sandoval | Publicado: Viernes 18 de noviembre de 2016 a las 04:00 hrs.
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Felipe Sandoval

El país ha sido testigo de cómo diversos actores públicos y privados han coincidido en la importancia de contribuir a generar las condiciones necesarias para reactivar la economía y así mejorar la calidad de vida de millones de compatriotas. Se trata de un esfuerzo que valoramos y al que nos sumamos.

Es evidente que quienes trabajamos en el sector salmonicultor no hemos sido capaces de transmitir con claridad nuestro aporte país. Y tampoco nuestros esfuerzos para mejorar la operación y los vínculos con las comunidades y los colaboradores. Pero esto no debe llevar a la opinión pública ni a las autoridades a ignorar que esta es la actividad económica más relevante de la zona sur austral de Chile y una de las más importantes a nivel nacional.

Este sector genera más de 70 mil empleos, representa el 6% de las exportaciones país, el 84% de los envíos de productos del mar y el 36% de las exportaciones de alimentos. Y a su alrededor se han creado 4 mil pequeñas y medianas empresas que han aportado gran movilidad social en la zona.

Esa es la realidad y no se puede obviar. Por ello, y pensando en cómo reactivar este clúster y darle la relevancia que se merece, es necesario aunar criterios con todas las autoridades para otorgarle una normativa moderna, que promueva la sustentabilidad como eje central, que permita una operación más flexible y, sobre todo, que le devuelva a Chile la competitividad internacional que ha perdido sistemáticamente en los últimos años. Ese es el camino para que nos vaya mejor a todos: trabajadores, productores, proveedores y vecinos.

Y mientras en Chile seguimos con arreglos parciales, el resto de las potencias acuícolas del mundo perfeccionan sus reglas del juego en plazos breves y ganan terreno, lo que es una muy mala noticia para todos.

Por momentos se siente que somos pocos los que estamos preocupados de mirar esta actividad de manera global. Y si no observamos el cuadro completo, nos vamos a volver a equivocar y el gran perdedor va a ser Chile. Por ejemplo, desde 2010 contamos con una norma para relocalización de concesiones, pero a la fecha no hay un reglamento, lo que la hace inoperante. ¿Es razonable perder competitividad, arriesgar empleos y desperdiciar el verdadero potencial de un sector por cosas como esta?

Llevamos 8 años conversando con diferentes autoridades para avanzar en una agenda que recoja las experiencias del sector -buenas y malas- y sus necesidades para hacerlo más sustentable y competitivo y así darle la estabilidad que requiere. Y aunque hemos avanzado poco en relación al resto de los países productores de salmón, más que nunca estamos disponibles para dialogar y alcanzar acuerdos con visión de país.

La salmonicultura es una industria joven, que en 30 años ha hecho mucho. Pero el desafío está en el futuro y en cómo los sectores público y privado son capaces de construir normas que potencien de manera efectiva su desarrollo, para aprovechar su verdadero potencial de cara a las próximas tres décadas y pensando en cómo contribuir aún más al desarrollo del sur de Chile, de sus habitantes y de la economía nacional, siempre respetando los parámetros de sustentabilidad, tal como lo hemos venido planteando en el tiempo.

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