Falsificación: un delito que debe perseguirse de oficio
Señor Director:
La falsificación de productos y marcas ya no puede ser entendida solo como una afectación patrimonial a sus titulares. Hoy forma parte de un fenómeno de comercio ilícito que puede vincularse con contrabando, evasión tributaria, lavado de activos y, en algunos casos, estructuras criminales organizadas.
Por ello, resulta necesario avanzar hacia una persecución penal efectiva. Actualmente, aun cuando el Estado detecte una operación de falsificación, la persecución penal depende de la denuncia del titular afectado.
Esta situación debe cambiar. En este contexto, valoramos el proyecto de ley, en primer trámite constitucional en la Cámara de Diputados, que establece la acción penal pública para perseguir delitos contra la propiedad industrial y que cuenta con apoyo político transversal.
Darle celeridad e incorporarlo a la agenda de seguridad del gobierno es un paso necesario. Permitir que estos delitos sean perseguidos de oficio facilitará el comiso y destrucción de mercancías falsificadas y permitirá desarticular las redes que sostienen el comercio ilícito.
SERGIO MORALES
GERENTE OCIS DE LA CNC