De acuerdo al informe presentado a Evaluación Ambiental, el proyecto total se levantará en una superficie de 41 hectáreas. La primera etapa, considera la construcción de 18,12 hectáreas, mientras que la segunda, aún sin fecha definida para su inicio, comprende las 22,86 restantes. El desarrollo inmobiliario aprobado permitirá la edificación de unidades habitacionales, que se distribuirán entre torres de departamentos de cuatro a cinco pisos (sin subterráneos) y viviendas tipo village de dos niveles.
Tras su aprobación ambiental, la empresa deberá gestionar ahora los permisos de edificación ante la Dirección de Obras de la Municipalidad de Futrono para iniciar la construcción.
Modificaciones al proyecto
La iniciativa de la inmobiliaria inició su tramitación en febrero de 2025, período en el que sufrió retrasos por exigencias arqueológicas del Consejo de Monumentos Nacionales y debió reformular su gestión hídrica, incluyendo una planta de tratamiento de aguas servidas.
El 25 de octubre, la empresa presentó su primera adenda ante el Sistema de Evaluación Ambiental, documento que responde a las observaciones del Informe Consolidado de Aclaraciones, Rectificaciones o Ampliaciones (Icsara), elaborado por distintos organismos del Estado, así como a los comentarios emanados del proceso de participación ciudadana, en el que se involucraron más de 80 personas.
Tras meses de trabajo técnico, reuniones con especialistas y la búsqueda de soluciones para abordar las más de 200 observaciones planteadas, la inmobiliaria introdujo una serie de mejoras al diseño original.
Pese a ello, comunidades locales han reiterado su descontento con el proyecto.
La familia Piñera y Ranco
La presentación de este desarrollo, en febrero del año pasado, comenzó a pocos días del primer aniversario de la muerte del expresidente Sebastián Piñera Echenique, quien falleció el 6 de febrero de 2024, precisamente en el Lago Ranco, a raíz de un accidente en helicóptero.
Durante muchos años, el exmandatario mantuvo una estrecha relación con la zona. En 2005, adquirió el condominio Bahía Coique al empresario Manuel Cruzat, quien en 1994, a través de CB Inmobiliaria, había comenzado a desarrollar el proyecto turístico en el sector.
Con el tiempo, Bahía Coique se consolidó como un exclusivo desarrollo inmobiliario, que abarca más de 50 hectáreas y cuenta con clubes de golf y de yates.