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Cartas

La jornada invisible

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Publicado: Viernes 11 de septiembre de 2026 a las 04:03 hrs.

Señor Director:

Para muchas personas la jornada laboral no termina cuando acaba el trabajo remunerado. Además del empleo que aparece en la liquidación de sueldo viene otro, compuesto por las tareas domésticas. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT), en un día de semana, las mujeres destinan en promedio cerca de una hora diaria más que los hombres a labores de cuidado, y alrededor de una hora y media más a las tareas domésticas. La brecha no está solo en el tiempo, sino también en quién asume la carga. Cerca de siete de cada diez personas que cuidan durante la semana son mujeres. En el trabajo doméstico participan ambos sexos, aunque son las mujeres quienes le dedican más tiempo.

Además, el cuidado alcanza una de sus mayores intensidades entre los 25 y 45 años. Son los años en que se acumula experiencia, se buscan ascensos y se toman decisiones que condicionan el desarrollo profesional. Y no cede cuando aumenta el trabajo remunerado. Incluso entre quienes trabajan más de 46 horas semanales, las mujeres siguen dedicando más tiempo que los hombres al cuidado.

¿Qué pasa, entonces, cuando una mujer que enfrenta esa jornada extendida decide buscar un nuevo empleo? Junto a Fibra Consultores revisamos más de 100 mil postulaciones en cinco años. Uno de los resultados fue que las mujeres postulan a trabajos híbridos o remotos aproximadamente el doble que los hombres.

Al poner este resultado junto a la ENUT, la lectura indica que para alguien que además de su empleo dedica varias horas al día a cuidar y a sostener un hogar, la flexibilidad no es una comodidad adicional, sino una herramienta para hacer compatible el trabajo remunerado con todo lo que ocurre fuera de él, lo que invita a repensar cómo entendemos la flexibilidad.

La discusión sobre presencialidad suele girar en torno a la productividad o las preferencias, pero también influye en quiénes están en condiciones de competir por una oportunidad. Una empresa puede publicar la misma vacante para todos, y aun así las condiciones para postular no son iguales cuando quienes la reciben enfrentan restricciones muy distintas sobre su tiempo. La brecha, entonces, puede empezar mucho antes de la entrevista, frente a una oferta de trabajo, cuando alguien se pregunta no solo si tiene las capacidades para el cargo, sino también el tiempo para hacerlo.

Cristián Rodríguez Otaegui

Economista FK Economics

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