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¿Contribuye la empresa a una sociedad más humana?

José Antonio Garcés

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A simple vista, esta pregunta no corresponde a aquello que es más propio de la empresa. Algunos pensarán que éstas aportan al crecimiento económico, a la creación de riqueza, de empleo. ¿Qué más pedirles? El “factor humano” parece a veces algo “añadido”, una variable deseable de ser considerada, pero que pocas veces se incluye en la tabla de los directorios de empresas. La RSE se puede confundir con “marketing social” y las políticas “verdes” a veces dan prioridad a la ecología medioambiental, en desmedro de una “ecología humana” dentro y fuera de las organizaciones.

Pero en una segunda mirada, vemos cómo nuestra vida está íntimamente relacionada al devenir económico y empresarial. Nuestro trabajo, nuestra forma de consumir, de desplazarnos, de entretenernos, de informarnos, de educarnos, etc., toda actividad humana está marcada por el quehacer de la empresa como si ésta fuera una columna vertebral de la sociedad. 
Sin embargo, pese al innegable crecimiento económico logrado, queda pendiente que este desarrollo sea integral. Es decir, que alcance a todos y que no descuide los aspectos culturales, sociales y espirituales de la vida en sociedad. A los líderes de empresa se nos pide por tanto renunciar a un enfoque individualista, para dejarnos “interpelar por un sentido más amplio de la vida” (Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, Papa Francisco, 2013).

Porque todo quehacer económico y empresarial impacta aquello que es más propiamente humano, no es posible soslayar la responsabilidad que tenemos en el devenir, no sólo de nuestras empresas y sector de negocios, sino del país. Y en un mundo globalizado, dicho compromiso es aún más amplio.

Por la magnitud de los desafíos que se nos presentan, un grupo de asociaciones de empresarios, provenientes de los cinco continentes, agrupados bajo las siglas de UNIAPAC (International Christian Union of Business Executives), se han unido para crear una fundación que aborde estrategias conjuntas para humanizar la gestión de empresas. La Fundación UNIAPAC, en conjunto con USEC, organización anfitriona, convocó el día de ayer a un grupo de 30 connotados empresarios y académicos de nuestro país, en el Tercer Think Tank Regional (que congrega asociaciones latinoamericanas), efectuado en Santiago, en las instalaciones del ESE Business School (existe otra versión de este Think Tank Mundial).

Tuvimos el privilegio de contar con la presencia del cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, quien vino a nuestro país para presentar el documento “La Vocación del Líder Empresarial: Una Reflexión”, una didáctica guía que ofrece un método de tres pasos para el discernimiento ético aplicado a los dilemas propios de la alta gestión.

El sólo hecho de haber participado en este espacio, de tomar distancia y mirar todo lo que hacemos desde otra perspectiva, fue una verdadera oportunidad. La velocidad que nos imponen los complejos desafíos propios de nuestra gestión, dificultan la adecuada reflexión y no perder de vista el sentido último de lo que hacemos. Tomar decisiones que tengan como referente la dignidad humana y el bien común.

Quienes buscamos humanizar la economía y las empresas, necesitamos acompañarnos mutuamente y revisarnos en forma constante. Así como gestionamos a diario los aspectos operacionales y financieros de nuestros negocios, también debemos gestionar el “factor humano”, sistematizando políticas que sitúen a las personas en el centro de la actividad, tomando en cuenta a todos los stakeholders. Dejarnos interpelar por la invitación que nos formula la Iglesia a descubrir el verdadero sentido de nuestro liderazgo, en el servicio a la comunidad.

Vemos crecer el número de líderes empresariales que creen que es posible tener éxito integrando las propias convicciones de fe en los diferentes aspectos de la gestión. La mirada de bien común y de largo plazo es la única que da frutos que permanecen en el tiempo. El éxito denominado “sostenible”. Y ¿de dónde surge la motivación para poner a la persona en el centro de la empresa, sino es en la convicción de que somos todos hermanos, iguales en dignidad, con una misión trascendente que cumplir? La vocación empresarial implica ofrecer a muchos la posibilidad de hacer su aporte único a la sociedad. Nada más humano que eso.

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