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Columnistas

¿Es regresiva una rebaja del impuesto corporativo?

GUSTAVO DÍAZ Economista Instituto Libertad

Por: Equipo DF

Publicado: Miércoles 1 de abril de 2026 a las 04:02 hrs.

En el debate económico suele afirmarse que reducir el impuesto corporativo sería una política regresiva que beneficia exclusivamente a los dueños del capital. Sin embargo, la evidencia internacional muestra una realidad bastante más compleja, revelando que una fracción significativa del impuesto corporativo se traslada a los trabajadores a través de menores salarios o menor demanda por empleo. En economías abiertas como la chilena, donde el capital puede moverse entre países o regiones, este fenómeno es aún más marcado, pues si la rentabilidad de invertir cae por efecto de impuestos más altos, parte de la inversión simplemente se desplaza hacia otras economías.

Se estima que entre un tercio y casi la mitad de la carga efectiva del impuesto puede recaer sobre los trabajadores. Desde esta perspectiva, la idea de que el impuesto corporativo es inherentemente progresivo pierde parte de su sustento empírico.

“Si la rentabilidad de invertir cae por efecto de impuestos más altos, parte de la inversión simplemente se desplaza hacia otras economías”.

El segundo aspecto relevante tiene que ver con los efectos sobre la inversión. El informe de la OCDE Tax Policy Reform and Economic Growth (2010) concluye que, entre los principales impuestos, el corporativo es el que genera mayores efectos negativos sobre el crecimiento económico, precisamente, porque afecta directamente el costo del capital y las decisiones de inversión.

La lógica económica es sencilla: cuando aumenta la carga tributaria sobre las utilidades de las empresas, disminuye el retorno esperado de nuevos proyectos de inversión. Como consecuencia, algunos proyectos dejan de realizarse, se reduce la acumulación de capital y, con ello, también la demanda por trabajo. Por el contrario, cuando la carga tributaria se reduce, el retorno de nuevas inversiones aumenta, lo que puede traducirse en mayor actividad económica y mayor empleo.

La evidencia empírica respalda este mecanismo. Investigaciones realizadas con datos de múltiples países por economistas vinculados al FMI muestran que tasas corporativas más altas se asocian con menores niveles de inversión, menor creación de empresas y menor dinamismo económico. De manera consistente con estos hallazgos, la mayoría de los países desarrollados ha reducido gradualmente sus tasas corporativas durante las últimas décadas.

Desde la década de 1980, las tasas corporativas promedio en las economías avanzadas han bajado de manera sostenida, tendencia que refleja la creciente evidencia sobre los efectos que este impuesto tiene sobre la inversión y el crecimiento. Para Chile, donde la inversión ha mostrado una trayectoria débil en los últimos años, esta discusión adquiere particular relevancia.

El desafío no consiste simplemente en recaudar más o menos impuestos, sino en diseñar un sistema tributario que combine sostenibilidad fiscal con incentivos adecuados para la inversión, la productividad y el empleo.

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