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Columnistas

La ventana tributaria que está obligando a ordenar la sucesión familiar

FELIPE ROSSÉ Socio WMG Abogados

Por: FELIPE ROSSÉ

Publicado: Miércoles 3 de junio de 2026 a las 04:03 hrs.

Durante las últimas semanas, el debate tributario ha estado marcado por las medidas incluidas en el proyecto de reconstrucción del Gobierno. Entre ellas, una de las que más atención ha generado en el mundo empresarial es la posibilidad de establecer incentivos transitorios para facilitar procesos de donación y proyección patrimonial.

Más allá de la discusión política o el énfasis recaudatorio de la medida, lo cierto es que este escenario está provocando algo poco habitual: muchas familias empresarias están revisando estructuras sucesorias y patrimoniales que llevaban años postergadas.

En nuestra experiencia, el aumento de consultas no responde solo al interés por aprovechar una eventual rebaja tributaria. Esta contingencia está funcionando como un catalizador para abordar conversaciones que suelen aplazarse indefinidamente, sobre cómo asegurar la continuidad del negocio, ordenar la transición entre generaciones y evitar futuros conflictos familiares o societarios.

“Sería un error reducir este debate al ahorro de impuestos. Los procesos mal estructurados suelen tener efectos que van mucho más allá del patrimonio familiar”.

En Chile, la planificación sucesoria aún se enfrenta tarde. Muchas veces se activa a partir de contingencias complejas, eventos inesperados o cuando las alternativas son más limitadas y costosas. Sin embargo, las empresas familiares más sólidas entienden que la continuidad del negocio requiere una evaluación permanente, no reactiva. Y esto es particularmente relevante en un país donde gran parte de las compañías son empresas familiares, muchas de las cuales enfrentan procesos de transición generacional.

En ese contexto, las actuales ventanas tributarias en discusión en el Congreso pueden ser una oportunidad relevante para ordenar estructuras, anticipar procesos de transferencia patrimonial y fortalecer la gobernanza familiar. En suma, un canal evidente de robustez, continuidad y crecimiento económico. Por ello, sería un error reducir esta discusión solo al ahorro de impuestos o el beneficio de unos pocos.

Los procesos sucesorios mal estructurados suelen tener efectos económicos que van mucho más allá del patrimonio familiar. En muchos casos, terminan afectando la operación de las compañías, frenando decisiones estratégicas o generando disputas que impactan directamente en el empleo, la inversión y el desarrollo económico. Por lo mismo, es interesante observar cómo esta discusión está cambiando también la forma en que muchas familias empresarias abordan estos temas. Lo que antes se veía como una conversación incómoda o postergable, empieza a entenderse como parte natural de la gestión estratégica del family office.

Las ventanas tributarias son, por definición, transitorias. Pero las decisiones patrimoniales relevantes rara vez deberían tomarse únicamente por urgencia legislativa o contingencia política. La verdadera lección es otra: las empresas familiares que logran proyectarse son las que entienden que la planificación sucesoria no es un evento excepcional, sino un proceso permanente para la unidad y el crecimiento económico.

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