Proyecto MK4 y gobierno corporativo
GUILLERMO CABALLERO Facultad de Derecho, Universidad Adolfo Ibáñez OSVALDO LAGOS Facultad de Derecho, Universidad Adolfo Ibáñez
El proyecto MK4 parte de un diagnóstico correcto: el financiamiento de grandes empresas mediante acciones se encuentra particularmente deprimido, lo que se manifiesta en su falta de profundidad y liquidez. Para reactivarlo, el proyecto contiene dos tipos de medidas. Las tributarias están, en general, bien diseñadas y es esperable que generen el impacto deseado. Las relativas al gobierno corporativo, en cambio, presentan defectos técnicos (que comentaremos en futuras columnas) y, más relevante, un problema conceptual.
El proyecto propone rebajar el quórum de la mayoría de las materias de junta extraordinaria desde los 2/3 a la mayoría absoluta de las acciones emitidas con derecho a voto. Esa rebaja liberaría a los controladores de la presión por retener cerca de 2/3 del capital, abriendo espacio para un mayor free float y, con ello, mayor liquidez. No contamos con evidencia a favor ni en contra de esa suposición. Pero, aceptándola: ¿existirá realmente apetito por esas acciones? El proyecto lo da por supuesto, pues afirma que los minoritarios cuentan hoy en Chile con “un conjunto robusto de resguardos construido en paralelo al régimen de quórums”: las acciones de responsabilidad, el régimen de operaciones con partes relacionadas (OPR) y la OPA.
“El proyecto MK4 parte de un diagnóstico correcto: el financiamiento de grandes empresas mediante acciones se encuentra particularmente deprimido, lo que se manifiesta en su falta de profundidad y liquidez”.
Lo cierto es que la investigación académica ha mostrado por qué las acciones de responsabilidad, derivativa y directa, no funcionan en Chile; cómo las reglas sobre OPR, en sí costosas, no detienen adecuadamente operaciones inconvenientes para la sociedad y, paradójicamente, pueden ser usadas por minoritarios para bloquear transacciones beneficiosas; y cómo las reglas de OPA pueden eludirse, impidiendo un reparto equitativo del valor de la sociedad entre los accionistas. En esas condiciones, ¿querría un inversionista sofisticado, particularmente extranjero, tomar posiciones minoritarias en sociedades anónimas abiertas chilenas?
La experiencia comparada muestra que una forma de atraerlos es elevar los estándares de gobierno corporativo, por ejemplo, mediante segmentos premium optativos, con mejores reglas.
El quórum de 2/3 -y en esto MK4 acierta- no es la medida de protección más efectiva. Pero en un mundo en que las demás no funcionan adecuadamente, es difícil que los inversionistas institucionales acepten su eliminación. Además, ese quórum seguirá presente en la mayoría de los estatutos de las sociedades abiertas, y es dudoso que un quórum estatutario de 2/3 pueda modificarse por mayoría simple. No vale la pena engañarse: esto lo estarán mirando los inversionistas que se quiere atraer con los -muy correctos- incentivos tributarios de MK4.
La buena noticia es que no es difícil mejorar las reglas propuestas y, así, acercarse al objetivo que todos compartimos: la reactivación del mercado de capitales chileno.