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Editorial

Alza frutícola versus recesión minera

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Publicado: Martes 22 de septiembre de 2026 a las 04:00 hrs.

Mientras la minería atraviesa en Chile lo que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, calificó como “un año de gran recesión en el cobre”, la fruticultura chilena cerró la temporada 2025-2026 exportando 3.021.216 toneladas, un 6,8% más que el año anterior, por US$ 8.198,8 millones, según datos entregados por el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, en entrevista a este medio. La diferencia no es menor, ya que mientras la industria del cobre arrastra una contracción estructural en su oferta interna, la fruticultura ha mantenido su crecimiento a pesar de un entorno externo adverso. Este avance sectorial destaca especialmente, porque ha desafiado el impacto del arancel del 12,5% impuesto este año por Estados Unidos, uno de sus mercados estratégicos que concentra el 30% de los volúmenes exportados.

Según cifras del segundo trimestre de 2026 de Cochilco, la producción de cobre cayó un 7% entre enero y julio, y en el primer semestre el país produjo 2,48 millones de toneladas, un 6,6% menos que en igual período de 2025, con Codelco, Escondida y Spence explicando el 91% de esa caída. El ministro Quiroz ha atribuido este deterioro a años de baja inversión, yacimientos que han envejecido, leyes de mineral más bajas y estimó en cerca de un punto porcentual el impacto de estas cifras al crecimiento del PIB.

Frente al complejo panorama minero, la fruticultura ha sabido sortear sus propios obstáculos, encabezados por la sobretasa impositiva en el mercado norteamericano. Al respecto, Marambio destacó que productos como kiwis, paltas y naranjas quedaron exentos por no ser sustituibles por la oferta local estadounidense, mientras que la uva, arándanos, cerezas, ciruelas, nectarines y clementinas siguen a la espera de dicha exclusión. El peso estratégico de la fruta chilena en EEUU anticipa una resolución favorable para las perspectivas del sector, porque los datos presentados por el gremio en Washington revelan un impacto difícil de ignorar: 19.500 empleos directos y una inyección de US$ 4 mil millones en la cadena logística norteamericana dependen de la continuidad de estos embarques.

El dispar comportamiento entre la minería y la resiliencia frutícola entrega una lección que el mercado.

Por otro lado, pese a la contracción del 10% en el mercado asiático en general, India se disparó un 36% y se consolidó como el segundo destino de la fruta chilena en la región. Este avance coincide con una negociación clave que sigue abierta: el Acuerdo de Asociación Económica Integral (CEPA) entre Chile e India. Aunque las tratativas muestran progresos, desde los gremios exportadores miran el proceso con una mezcla de optimismo y cautela. La inquietud responde a la histórica complejidad arancelaria que impone Nueva Delhi -donde los productos agroindustriales enfrentan tasas promedio elevadas- y a la urgencia de nivelar la cancha frente a competidores directos como Australia, que ya gozan de ventajas impositivas en ese mercado. Dado que la agricultura es un eje prioritario del tratado, su cierre definitivo -comprometido para antes de fines de año- no solo consolidará el fuerte crecimiento en el sur de Asia, sino que funcionará como una herramienta de diversificación frente a las tensiones arancelarias de Occidente.

El dispar comportamiento entre la minería y la resiliencia frutícola entrega una lección que el mercado y las autoridades debieran ponderar. El cobre paga hoy el costo de postergar la inversión de capital. El agro chileno, por su parte, demuestra que la flexibilidad comercial, la diplomacia gremial y la apertura hacia nuevos mercados son los mejores amortiguadores frente a un choque proteccionista como el arancel estadounidense, aunque sostener ese dinamismo exige cerrar nuevos acuerdos como el CEPA con India, y avanzar en la exclusión arancelaria que aún está pendiente en Estados Unidos.

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