GIRA A CHINA: UN BAILE DE TRES
En línea con otras señales del gobierno de José Antonio Kast, la gira que el canciller Francisco Pérez Mackenna inicia este martes por China, Vietnam y Japón responde a una lógica de pragmatismo diplomático frente a una política arancelaria estadounidense que Trump ha vuelto cada vez más transaccional e impredecible. Según la Subrei, China concentró 32,7% del comercio total de Chile en 2025, casi el doble que Estados Unidos, y recibió cerca del 40% de las exportaciones chilenas al mundo, encabezadas por cátodos de cobre, litio, celulosa y cerezas. Además, según cifras de Cochilco para 2026, el gigante asiático consumirá cerca del 58% del cobre mundial. Por lo que un enfriamiento de las relaciones con Beijing golpearía el principal motor de ingresos del país.
De esta manera, Chile se ve en la obligación de calibrar la relación que tiene con uno sus principales aliados comerciales y continuar con su agenda de manera autónoma, de acuerdo con sus propios desafíos estratégicos, los que incluyen dinamizar la inversión extranjera directa para los planes de reconstrucción interna y diversificar la matriz exportadora hacia economías en expansión industrial. Tal como señaló el canciller la semana pasada, en un seminario organizado por Sofofa, China “es un socio fundamental” y Chile “profundizará esta relación con un interés estratégico de largo plazo”. La afirmación no es retórica, ya que se apoya en 20 años del Tratado de Libre Comercio y en el hecho de que Chile fue, en 1970, el primer país sudamericano en reconocer a la República Popular. Por lo tanto, suspender el viaje habría tenido un costo mayor que el roce mismo. Significaría aceptar que Washington ejerce veto sobre la agenda exterior de Chile.
El vehículo con el que Pérez Mackenna llega a Beijing es el mismo que usó en mayo en Silicon Valley, el programa Choose Chile, de atracción de inversiones con ejecutivos de grandes corporaciones. Sin embargo, el tramo más sensible de la agenda será el encuentro con He Lifeng, viceprimer ministro del Consejo de Estado y principal operador de Xi Jinping en materia comercial, sumado a la cita con su par, el canciller Wang Yi. Con ambos, Pérez Mackenna debe obtener garantías de que las compañías chinas cumplirán las reglas de origen, evitando que la inversión china termine, sin quererlo, mezclándose con las exportaciones que Chile envía a EEUU y arriesgando el tratado comercial vigente con Washington.
Por otro lado, sumar a Vietnam y Japón en el mismo itinerario no es un detalle menor, sino que surge como un intento de construir una red de contención en el Asia-Pacífico que evite que Chile quede atrapado en la bipolaridad entre EEUU y China. Japón, por su parte, busca garantizar el abastecimiento de minerales estratégicos, como litio y cobre, para sus cadenas productivas de alta tecnología y, a cambio, ofrece inversión con altos estándares legales y medioambientales que no interfieran en la relación de Chile con Washington. En tanto, con Vietnam el objetivo es diversificar la relación hacia áreas con mucho potencial, como energías renovables, minería, agricultura, ciencia y tecnología, innovación, entre otras.
Con todo, el verdadero giro de la Cancillería no es acercarse a China, sino admitir que el interés de Chile exige una relación equilibrada con ambas potencias. El éxito de esta nueva etapa dependerá de la capacidad del país para sostener ese equilibrio entre tres actores, Washington, Beijing y Santiago, sin que ninguno lea la cercanía con el otro como una amenaza.
“El verdadero giro de la Cancillería no es acercarse a China, sino admitir que el interés de Chile exige una relación equilibrada con ambas potencias”.
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