Un hito histórico se concretó este jueves 5 de noviembre en la Región de Coquimbo. Después de 29 años sin una operación de esta magnitud, el embalse La Paloma, ubicado en la comuna de Monte Patria, abrió sus compuertas y comenzó a liberar agua, marcando un cambio de escenario para la provincia del Limarí, uno de los principales territorios agrícolas de la región.
La apertura, que incluyó la tercera de sus ocho compuertas, se produjo luego de una importante recuperación de las reservas hídricas, impulsada por las precipitaciones del invierno y el deshielo cordillerano. La operación tiene una magnitud que no se registraba desde 1997, aunque en 2017 también se efectuaron maniobras de descarga de menor envergadura.
El embalse, inaugurado en 1968 y con una capacidad aproximada de 750 millones de metros cúbicos, alcanzó un llenado de 82,73%, equivalente a cerca de 620 millones de metros cúbicos almacenados. La cifra contrasta con el crítico nivel de 4% que llegó a registrar durante los años de sequía, cuando la escasez amenazaba el abastecimiento y la actividad agrícola de la zona.
El alcalde de Monte Patria, Cristian Herrera, recordó las dificultades que enfrentó la provincia durante la crisis hídrica. "Lo que va a pasar era impensado meses atrás, llegamos a tener 4% de almacenamiento, con anuncio de racionamiento de agua, todo muy complejo", señaló.

Próxima temporada agrícola
La apertura forma parte de una operación planificada para regular el almacenamiento y mantener capacidad disponible ante nuevos aportes de agua. Las primeras maniobras comenzaron esta semana mediante descargas menores, antes de avanzar con la apertura de las compuertas principales.
El presidente de la Administración Embalse Recoleta y director del embalse La Paloma, Luis Pizarro González, explicó que el procedimiento contempla la evacuación gradual de agua para evitar aumentos bruscos del caudal. "Lo que se va a sacar del Paloma no es una gran cantidad, lo que se hace es un proceso gradual, la idea es que se vaya monitoreando como aumenta el caudal del río", sostuvo.
La planificación considera alcanzar un volumen cercano a 700 millones de metros cúbicos entre diciembre y enero, para luego mantener reguladas las reservas hasta el 30 de abril de 2027. Con ello se busca conservar una holgura aproximada de 50 millones de metros cúbicos respecto de la capacidad total del embalse, de cara al próximo invierno.
Para la agricultura del Limarí, la recuperación de las reservas abre un escenario distinto al de las últimas temporadas, marcadas por la reducción de superficies cultivadas, restricciones de riego y dificultades para planificar la producción.
La mayor disponibilidad hídrica podría favorecer la recuperación de terrenos agrícolas y generar mejores condiciones para nuevas inversiones productivas. Sin embargo, el alcance de estos efectos dependerá de la distribución del recurso, de los derechos de aprovechamiento y de las decisiones que adopten los productores durante los próximos ciclos agrícolas.
En ese contexto, Herrera llamó a no repetir los errores del pasado y a mantener una planificación responsable frente a la posibilidad de ampliar los cultivos. "Tenemos que aprender, usar esta agua de forma eficiente, esto es inusual ahora y mientras cuidemos nuestro recurso hídrico podremos proyectar a más largo plazo", indicó el jefe comunal.
Crecidas del río Limarí
Pese a las expectativas que genera el hito, las descargas también han encendido las alertas en los sectores ubicados aguas abajo, especialmente en Monte Patria, Sotaquí y Ovalle, debido al incremento que podría experimentar el caudal del río Limarí.

Uno de los puntos de mayor preocupación es Potrerillos Bajos, en Ovalle, donde se ha advertido que el caudal podría aumentar hasta cuatro veces respecto de sus niveles previos, con eventuales efectos sobre terraplenes y sectores próximos al cauce.
El alcalde de Ovalle, Héctor Vega, solicitó apoyo de maquinaria para reforzar las medidas preventivas y evitar daños en infraestructura y zonas habitadas. "Esperamos que llegue la maquinaria, que podamos vivir un bonito espectáculo, sin tener que lamentar", manifestó.
La delegada presidencial provincial del Limarí, Ivón Guerra, informó que se estableció una mesa técnica con la Dirección de Obras Hidráulicas, Aguas del Valle y Carabineros para coordinar las acciones y monitorear los puntos críticos. "Este proceso se va a realizar de forma muy gradual, por lo que no deberíamos tener ningún problema", afirmó la autoridad.

Como parte de las medidas de seguridad, la Municipalidad de Ovalle dispuso el cierre preventivo del Parque Los Peñones durante los días 6, 7 y 8 de noviembre. También se llamó a la población a evitar las riberas del río, especialmente mientras se desarrolla el proceso de descarga.
Grandes aperturas del pasado
La operación de este jueves tiene como principal antecedente la apertura del 10 de septiembre de 1997, cuando se habilitaron las ocho compuertas del embalse para evacuar aproximadamente 60 metros cúbicos por segundo, con el objetivo de recibir nuevos aportes del deshielo.
También existen antecedentes de descargas en 2003 y maniobras realizadas en 2017, aunque la administración del recinto ha precisado que estas últimas no tuvieron una magnitud comparable a la actual.
Uno de los episodios más complejos ocurrió en julio de 1984, cuando las intensas lluvias y crecidas de los ríos provocaron inundaciones en sectores de Ovalle y daños en infraestructura vial, incluidos los accesos al puente La Chimba.
Actualmente, las autoridades mantienen especial atención sobre las condiciones de seguridad en los sectores ribereños, considerando el crecimiento urbano que ha experimentado Ovalle durante las últimas décadas.
El proceso de regulación de las reservas del embalse La Paloma continuará durante los próximos meses, bajo seguimiento de su administración y de los organismos competentes. Las descargas serán ajustadas según el comportamiento de los aportes de agua y las condiciones del río, mientras se mantiene como referencia el objetivo de almacenar cerca de 700 millones de metros cúbicos hasta abril de 2027.