¿Simplificar o innovar? La salmonicultura no puede elegir
Por Donna Barrera, especialista en mejora de procesos y sostenibilidad operacional para la industria del salmón #SoyPromociona
Las exportaciones de salmón chileno crecieron 2,9% en 2025, hasta unos US$ 6.550 millones, tras caer 3,4% acumulado entre 2023 y 2024. Según el Consejo del Salmón, el repunte no vino de mayor capacidad, sino de eficiencias operacionales, innovación en procesos y diversificación de formatos, junto con el efecto cambiario. Con crecimiento limitado, la mejora más rápida está dentro de la operación.
Hay que dejar de gastar en lo que no agrega valor y empezar a desarrollar lo nuevo. Simplificar procesos es la forma más rápida para usar menos recursos en el corto plazo, y la innovación en procesos sostenibles debe avanzar a la par, con horizonte de mediano y largo plazo.
En primer lugar, según Sernapesca, la mortalidad acumulada del salmón atlántico en ciclos cerrados fue de 10,1% en 2025: uno de cada 10 peces no llega a cosecha. El daño mecánico, definido por la normativa como muerte por trauma asociado a eventos climáticos, mecánicos u operativos en el centro de cultivo, explica 22,2% de la mortalidad primaria. Cada pez perdido arrastra alimento, energía, horas de trabajo y emisiones ya consumidas.
La parte operativa se puede medir y rediseñar: cada manipulación o traspaso es una oportunidad de evitar la pérdida. Por ejemplo, en un proyecto que lideré, eliminar actividades que no agregaban valor, como tiempos de espera y movimientos innecesarios, permitió operar un turno más con casi las mismas personas.
En segundo lugar, la tendencia continúa en 2026. En el primer semestre, las exportaciones de salmón crecieron 15,8% en volumen, lo que el Consejo del Salmón explica por la eficiencia operacional de la industria, reflejada en una mayor cosecha, sin que ello represente necesariamente una expansión de la capacidad productiva.
Esa capacidad sigue restringida estructuralmente y, mientras se avanza en los cambios regulatorios que la destraben, la eficiencia en procesos y la innovación sostenible son la alternativa que cada empresa tiene a mano. La innovación toma más tiempo, pero se puede hacer: en una operación logística que lideré, electrificar parte de la flota obligó a rediseñar rutas y tiempos de carga, no solo a cambiar vehículos.
Eficiencia e innovación no compiten: tienen horizontes distintos y deben avanzar juntas. La pregunta para cada gerente es qué proceso de su operación consume recursos sin agregar valor, y qué tan preparada está para seguir creciendo mientras la capacidad estructural sigue restringida.