A medida que la inteligencia artificial (IA) y los agentes autónomos ganan terreno en las organizaciones, el futuro del trabajo plantea interrogantes: la principal es hasta qué punto estos sistemas capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones reemplazarán el trabajo humano, pero también surgen otras relacionadas con la demanda de nuevas habilidades y roles y cómo operarán las empresas y los equipos híbridos en este nuevo escenario.
Estos fueron algunos de los temas que abordaron la directora de empresas y experta en IA, María Francisca Yáñez, y la CEO y fundadora de The People Future, Denisse Goldfarb, en el sexto capítulo de la nueva temporada de IA Lab de DF.
Yáñez planteó que no existe una respuesta simple respecto de si los agentes autónomos podrían sustituir el trabajo humano. Sin embargo, dijo que el mercado laboral está entrando en un “cambio de era”, que comparó con la revolución industrial.
“Se crean nuevas oportunidades, nuevos roles, nuevos puestos de trabajo, pero hay un período de transición que es complejo (...) me atrevo a decir que vamos a tener una o dos décadas donde va a haber mucha movilidad en el mundo laboral”, afirmó.
Goldfarb, en tanto, comentó que el impacto de la IA se debe analizar desde la función y no desde el cargo completo, porque será “una fracción” de las tareas humanas las que se automatizarán con agentes autónomos.
“Hay otra porción de nuestras tareas donde vamos a interactuar con la IA (...) Y hay otro porcentaje de ellas que no se va a automatizar, (...) como las funciones 100% humanas, que tienen que ver con la coordinación, con inspirar a los equipos, con potenciar la creatividad y tener una buena conversación de feedback”, dijo.
Respecto de los perfiles más expuestos, Goldfarb señaló que la IA generativa impacta principalmente en las funciones cognitivas, y ejemplificó con los traductores. En contraste, las ocupaciones con menor impacto tienen un “fuerte componente físico”, como dentistas o veterinarios, aunque advirtió que ante el avance de la IA física y la robótica, “ningún cargo está 100% a salvo”.
Habilidades
Citando el informe Future of Jobs del Foro Económico Mundial, Yáñez dijo que el 39% de las capacidades laborales actuales “no van a ser relevantes para 2030” y recalcó el rol del aprendizaje continuo.
Goldfarb señaló que las competencias más demandadas combinarán conocimientos tecnológicos con habilidades humanas. Además de IA y ciberseguridad, destacó la creatividad, el pensamiento analítico, el liderazgo y la influencia social.
También abordó el desafío para el talento joven del futuro y planteó impulsar la experiencia laboral desde etapas tempranas, a medida que las organizaciones avanzan desde una estructura de pirámide hacia otras de diamante, con una base más reducida. “¿Cómo voy a formar al mando medio, al gerente, si tengo poca gente en este nivel de entrada? Eso todavía no se ha resuelto”, dijo Goldfarb.
Yáñez planteó que la IA exigirá cambios en los modelos operativos de las organizaciones y describió a la empresa del futuro cercano: contarán con un “core agéntico”, encargado de coordinar procesos, y en la periferia, humanos “ejecutando las cosas que los agentes no pueden hacer”.
Goldfarb se refirió además al avance de las empresas de una persona potenciadas por agentes de IA y puso el foco en los desafíos de protección de datos, control y monitoreo. “Estos modelos de negocios deberán contar con mecanismos para levantar alertas y reforzar el seguimiento de procesos”, dijo. Yáñez añadió que el número de trabajadores ya “no tiene la misma importancia que antes” como indicador del tamaño de una empresa, pues una firma de pocas personas podría alcanzar una capitalización de mercado mayor que otra con miles de empleados, y planteó que los agentes podrían incorporarse como una nueva dimensión para medir su escala.