La inteligencia artificial (IA) ya está dentro de las startups y pequeñas y medianas empresas (PYME) latinoamericanas. No obstante, el problema es que llegó más rápido de lo que estas compañías han podido administrarla. Según el estudio Agentic AI, el 73% de este segmento empresarial tiene una gobernanza frágil.
Es parte de lo que se desprende del estudio elaborado por Endeavor Research e IAméricas, que midió la madurez de la gobernanza de la IA responsable en 418 organizaciones de todos los tamaños -300 chilenas-, pero también de Brasil, Colombia, Ecuador, México y Uruguay.
El análisis distingue entre IA conversacional -plataformas como ChatGPT o Claude que responden preguntas- y la IA agéntica, capaz de ejecutar tareas y tomar decisiones.
La evaluación mide dos categorías. La primera clasifica a las empresas en seis niveles de madurez que van de explorador (el más elemental) a referente (más avanzado) y la segunda las agrupa en cuatro niveles de solidez, que miden qué tan pareja es la madurez en las distintas variables, y abarcan de frágil (bajo) a sólido (alto).
En el segmento de solidez están los resultados más bajos. El 73% de las PYME y startups está en la categoría Frágil.
En tanto, en el nivel de madurez, el 48% de las compañías evaluadas se ubicó en el más básico: el explorador.
El director de Endeavor Research, Andrés Alvarado, señaló que integrar agentes de IA no es un problema tecnológico y es aquí donde la gobernanza se vuelve crítica.
“Muchas personas piensan que todo parte por elegir bien el modelo, pero en realidad es un problema organizacional, definir en qué etapa del proceso de negocio va a estar, quién es el responsable, medirlo antes y después, y ver cómo se escala”, dijo Alvarado.
Otra brecha es la distancia entre el compromiso declarado y la práctica formal. El compromiso de los emprendedores con el uso responsable de la IA obtuvo la mejor evaluación (3,56 sobre 5), pero la existencia de políticas escritas que asignen a un responsable claro fue lo más débil (1,76 sobre 5).
“Existe la intención de adoptar una IA responsable y competitiva. Conocen sus principios, pero todavía no los traducen en acciones y controles concretos”, explicó la manager de IAméricas, Vanessa Nèble.
¿Qué hacer?
Para Alvarado, las recomendaciones varían según cada etapa.
“Al que no ha empezado le diría que el obstáculo no es la plata. Antes de evaluar cualquier plataforma, hay que preguntarse si esta operación está definida en el negocio, cómo se mide y a quién responde”, dijo.
En tanto, señaló que aquellas empresas que ya tienen una solución de agentes integrada, deben preguntarse “cómo están midiendo efectivamente y cuál es el punto que defino para escalarla”.