La decisión de remover al senador Pedro Araya (PPD) de la Comisión de Constitución abrió un nuevo foco de tensión al interior del Socialismo Democrático (SD) y amenaza con profundizar las diferencias entre el Partido Socialista y el PPD. Aunque el jefe del comité, Juan Luis Castro (PS), descartó que la medida pudiera generar mayores consecuencias, el parlamentario afectado salió este martes a cuestionar duramente la determinación y advirtió sobre sus efectos en la unidad de la oposición.
El conflicto se desató luego de que se resolviera reemplazar a Araya, quien presidía la Comisión de Constitución, por el senador del Partido Liberal Vlado Mirosevic. La decisión se produjo en medio de las diferencias que el parlamentario del PPD mantenía con parte de su sector, especialmente por sus posiciones en materia de seguridad.
Araya acusó que, a partir de ahora, el Socialismo Democrático debería llamarse “Socialismo Autoritario”, al considerar que se está sancionando a quienes piensan distinto. A su juicio, “no responder a los intereses de algunos tiene sanciones”, en una crítica dirigida a Castro.
Asimismo, adelantó que lo ocurrido constituye una “muy mala señal para la unidad del progresismo”, por lo que desafió a Castro a dar explicaciones de por qué se negaría a fortalecer al Estado en materias de crimen organizado, aludiendo a la falta de acuerdo de su sector a la reforma constitucional de seguridad propuesta por el propio Araya y los senadores oficialistas Arturo Squella y Andrés Longton, tras el rechazo transversal a la propuesta por el Ejecutivo.
“¿Qué negocio tiene?”
Ante lo ocurrido, Araya se declaró en proceso de “reflexión” y dijo que quiere conversar acerca de los pasos a seguir con la mesa de su partido, liderada por el diputado Raúl Soto, y otros actores.
En esa línea, contradijo la versión entregada a DF por Castro, quien sostuvo que días atrás había manifestado su preocupación a Soto. Según Araya, el presidente del PPD se mostró sorprendido por la determinación asumida y dijo que “entiende que esta es una afrenta para la colectividad”, dado que habría sido adoptada unilateralmente por el PS.
“En ningún minuto se conversó con la directiva del PPD y tampoco con él (Soto) como presidente del partido; y, entiende que esto también pone en riesgo la unidad de la oposición”, dijo.
Pese a sus cuestionamientos, el senador señaló que, al menos por ahora, permanecerá en el comité del Socialismo Democrático, aunque reconoció que está pagando “un costo” por su respaldo al gobierno en materias de seguridad.
También advirtió que “obviamente, el acuerdo administrativo va a quedar en entredicho” y planteó que detrás de su salida podría existir la intención de dificultar el avance de iniciativas legislativas relacionadas con el combate a la delincuencia.
“Mi salida de la Comisión de Constitución va a significar, probablemente, que muchos proyectos que iban justamente en la línea de combatir la delincuencia y del crimen organizado van a aquedar paralizadas”, como la reforma constitucional de seguridad. E instó a Castro a explicar "¿qué negocio tiene?", que -desde su punto de vista- no quiere avanzar en materias contra el crimen organizado.