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REGÍSTRATE AQUÍBoric debería mostrar cómo unir una mayor justicia social con un modelo de crecimiento sostenible.
Por: Financial Times, traducido por Renato García J.
Publicado: Miércoles 9 de marzo de 2022 a las 16:56 hrs.
Para un país de su tamaño, Chile ha tenido una enorme influencia en el pensamiento económico. Durante la dictadura del general Augusto Pinochet, entre 1973 y 1990, los discípulos del credo del libre mercado de Milton Friedman fueron pioneros en políticas radicales como la apertura de la economía al comercio mundial, la privatización de empresas estatales y la creación de pensiones privadas. Margaret Thatcher era su admiradora.
La dictadura de Pinochet comenzó con un golpe de Estado y terminó con un terrible historial de derechos humanos: más de 3 mil asesinatos políticos y miles más torturados o exiliados. Esa era de represión fue afortunadamente enterrada con una transición pacífica a la democracia, pero las políticas económicas favorables al mercado de la dictadura han sobrevivido a través de sucesivos gobiernos electos. Se les atribuyó el haber convertido a Chile en una de las naciones más amigables con los inversionistas del mundo en desarrollo y una de sus economías de más rápido crecimiento, aunque con una desigualdad persistentemente alta.
El viernes, Chile entra en una nueva era con la toma de posesión como presidente de Gabriel Boric, un joven de izquierda que representa una ruptura total con su antecesor, el multimillonario conservador Sebastián Piñera, de 72 años. Al mismo tiempo, una asamblea especialmente elegida está reescribiendo por completo la constitución de la era de Pinochet.
La esperanza es que Chile pueda reinventarse para brindar niveles europeos de bienestar y justicia social mientras preserva el crecimiento económico y la inversión necesarios para pagarlo. El riesgo son los niveles europeos de crecimiento y deuda, y un Estado en rápida expansión que lucha por financiarse y gastar de manera inteligente.
El nuevo gobierno y la asamblea constituyente son resultado de las protestas que sacudieron a Chile desde octubre de 2019. Los manifestantes exigían una sociedad más justa e inclusiva, mejores servicios públicos y pensiones dignas. Boric estaba entre los manifestantes y, a sus 36 años, pertenece a su generación.
Está profundamente comprometido con los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas, y con el respeto al medio ambiente. Fue elegido en una plataforma de aumentar drásticamente los impuestos para financiar grandes mejoras en los servicios públicos.
Los inversionistas se han asustado por el giro a la izquierda de Chile. Más de US$ 50 mil millones se han ido del país desde las protestas callejeras y las empresas han aplazado proyectos importantes. Boric ha tratado de disipar los temores nombrando a un respetado tecnócrata, Mario Marcel, como ministro de Hacienda y enfatizando la responsabilidad fiscal.
El nuevo presidente ha mostrado voluntad de estadista para sanar las divisiones causadas por una elección altamente polarizada. Ha criticado duramente los regímenes represivos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, para disgusto de sus socios menores de coalición, los comunistas.
Hasta aquí todo bien. Pero se avecinan enormes desafíos. La economía corre el riesgo de estancarse a medida que se retira el estímulo de la pandemia. El aumento en los precios récord de la principal exportación de Chile, el cobre, están más que contrarrestados por el alza en el costo de la energía. Boric carece de mayoría en el Congreso, donde cada proyecto de ley debe negociarse minuciosamente.
El mayor riesgo de todos es el impredecible resultado de la asamblea constituyente. Elegida durante la pandemia con una baja participación, está dominada por la izquierda radical e independientes inconformistas. Las propuestas debatidas hasta ahora (aunque no aprobadas) incluyen la creación de 11 sistemas distintos de justicia para diferentes grupos indígenas, la abolición de la separación de poderes “burguesa” y la nacionalización de la minería.
Boric tiene una rara oportunidad de demostrar que Chile puede volver a marcar tendencias a nivel mundial, esta vez mediante la creación de una sociedad más justa y ecológica, al mismo tiempo que preserva el crecimiento y la inversión privada. Ese podría ser un nuevo modelo, tanto para América Latina como para el mundo en desarrollo. Pero requerirá que Boric controle las payasadas de la asamblea constituyente.
La dirigente de la asociación que agrupa a grandes multinacionales de esta industria en Chile sostuvo que se debe rediseñar el fondo para medicamentos de alto costo para adaptarlo a las realidades del sector salud.
La plataforma, que conecta a más de 30 mil estudiantes con empresas para tareas con horario flexible, sumó al grupo de servicios transitorios ECR Group como socio estratégico.
Al abrir la segunda jornada del Alternatives Summit en Ciudad de México, Trivelli destacó la incursión de la firma en ese enorme mercado en medio de la expansión de los fondos de pensiones locales.
Encuentro organizado por la Asociación de Empresas Familiares (AEF) y Valtin Consulting abordó la disminución del 50% del gravamen incorporada en la Ley de Reconstrucción.
La iniciativa, que busca ampliar los bonos a operadores de taxis, transporte escolar y pequeñas embarcaciones pesqueras y prolongar el plazo de aporte al Fogape, fue remitida este miércoles al Ejecutivo para su promulgación.